29 de mayo 2018 - 00:00

El veto presidencial en Roma da renovados bríos al populismo

Analistas especulan con que el líder de la agrupación xenófoba italiana pudo haber precipitado este desenlace para intentar suerte en las urnas.

Roma - Tras meses en una montaña rusa política, los italianos tienen lo que más odian: un "guardián del ahorro", exmiembro del FMI y proeuropeísta al frente de un Gobierno de transición. Un representante del "lobby financiero" que obligó a arrodillarse al país: así presentan lo ocurrido el euroescéptico Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga, la coalición eurocrítica que el domingo vio fracasar sus aspiraciones de gobernar a último momento.

El economista independiente Carlo Cottarelli es la carta que está jugando el presidente del país, Sergio Mattarella, para intentar calmar a los mercados financieros.

"Un Gobierno bajo mi liderazgo garantiza un manejo reflexionado de nuestras cuentas públicas", afirmó Cottarelli. Sin embargo, la Liga y el M5S alcanzaron un acuerdo de coalición que promete todo lo contrario: más gasto y más endeudamiento. Esos planes generaron intranquilidad en Bruselas, Berlín y en los mercados financieros, un gran problema para un país tan endeudado como Italia.

Puede que Cotarelli sea del agrado de los mercados y los funcionarios de la UE, pero no conseguirá contener el fantasma del populismo en Italia. Parece que la llegada "de un Gobierno italiano con una estrategia de confrontación respecto a la UE y que desprecia sus normas solo se aplazó", opinó el economista jefe del Commerzbank, Ralph Solveen.

Se corre el riesgo de que un Gobierno tecnócrata sirva únicamente para echar más leña al fuego de los partidos antiestablishment y endurecer su retórica. "Es sólo el último golpe de los poderes que quieren una Italia pobre, esclavizada y atemorizada", proclamó el líder de la Liga, Matteo Salvini. "Las próximas elecciones serán un plebiscito: el pueblo y la vida real contra la vieja casta".

El argumento de Salvini encuentra eco en un país frustrado con la política. De nuevo se impone un Gobierno desde arriba, de nuevo vuelve a ignorarse al pueblo, de nuevo los alemanes quieren impedir un Gobierno crítico por su propio interés. Argumentos parecidos esgrime el líder del M5S, Luigi Di Maio. Da igual que ni la UE ni la canciller alemana sean culpables de los baches en las calles italianas. O que ni Bruselas ni Berlín sean responsables de que no funcione la recolección de basura o de la ineficacia de las instituciones.

Los ganadores de este espectáculo parecen ser Salvini y la Liga, que ha pasado de ser un partido separatista del rico norte italiano a un movimiento nacional antieuropeo y xenófobo. El partido de Salvini sigue creciendo en las encuestas y los cálculos de su líder pasan por vencer en las próximas elecciones y convertirse directamente en primer ministro.

La Liga y el M5S acusan a Mattarella de haber hecho fracasar el "Gobierno del cambio", pero ellos tampoco hicieron mucho para salvarlo.

Mattarella no quería al euroescéptico Paolo Savona como ministro de Finanzas dentro de un Gobierno populista, ya que la incertidumbre en los mercados también pone en riesgo los ahorros de los italianos. Si hubiese habido voluntad, la Liga y el M5S podrían haber encontrado un candidato alternativo a Savona, pero se empecinaron con él. No pocos creen que Salvini solo estaba esperando una oportunidad para hacer volar por los aires una coalición complicada antes de que esta fracasase ya en el Gobierno.

A esta situación se suma la amenaza del M5S de poner en marcha un proceso de destitución del presidente del país. "Mattarella es la figura que más confianza genera en Italia", señaló Wolfango Piccoli, del "think tank" Teneo. "La petición de una destitución podría utilizarse en la campaña electoral, pero es poco probable que se inicie antes de las elecciones", analiza. Además, el procedimiento es muy complicado y nunca se ha utilizado.

La pregunta decisiva será si la Liga volverá a concurrir a las urnas en coalición con su aliado tradicional, Silvio Berlusconi, o si se presentará directamente con el M5S. Este último logró el 32% de los votos en las últimas elecciones, frente al 17 por ciento que obtuvo la Liga en solitario. ¿Lo aceptarían los votantes del M5S, entre los que también hay algunos de izquierda?

El M5S y Di Maio tendrán que sopesar si quieren seguir dejando que Salvini se aproveche de ellos y si no acabarían siendo ellos los perdedores. "Matteo gana, Luigi llora", resumió ayer La Stampa la actuación del los líderes del M5S y la Liga. Una cosa está clara: la incertidumbre sigue reinando en Italia. La única esperanza de tener un respiro es que "el verano (boreal) está a la vuelta de la esquina", apunta el politólogo Piccoli. Mientras la mitad del país está en la playa incluso el espíritu del populismo podría decaer un poco, al menos temporalmente.

Agencia DPA

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