29 de mayo 2009 - 00:00

El virus también llegó a Defensa

 Nilda Garré tiene el primer caso, en la órbita de los organismos del Estado, de personal infectado con el virus de influenza A (H1N1), conocido vulgarmente como gripe porcina. La alarma y el pánico posterior ante la difusión probable del virus ganaron los pasillos del Instituto de Ayuda Financiera para el Pago de Pensiones y Retiros Militares (IAF), la caja de previsión de los uniformados, cuyo edificio está a metros del Teatro Colón. No se dio a conocer aún el nombre del contagiado, que presta servicios en esa repartición encargada de la liquidación de haberes a los retirados, pero se sabe que es un caso positivo y que además hay otro sospechoso en estudio que pertenece a la planta del edificio Libertador, sede el Ministerio de Defensa y de la Jefatura del Ejército Argentino.

El titular del Ministerio de Educación, Juan Carlos Tedesco, instó ayer a las escuelas a no cerrar de manera unilateral sus puertas ante casos sospechosos y afirmó que quien debe tomar esa decisión es la «autoridad sanitaria». El ámbito castrense es muy parecido al escolar en tanto converge en un mismo espacio (los cuarteles, las bases y los medios de combate como buques y submarinos, y por largas horas) un número significativo de personas, propensas así a contagios múltiples. El caso detectado en el IAF, la caja de jubilaciones militares a cargo del contador Lorenzo Donohoe, sacudió las entrañas de la burocracia de Defensa; es que justo ocurre a fin de mes, cuando el personal está ocupado en la confección de la documentación para el pago a retirados y pensionistas.

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