18 de abril 2018 - 00:00

Eliminar la dualidad monetaria, una deuda que resiste al cambio

El peso y el CUC conviven en el país desde 1990 tras el derrumbe de la Unión Soviética. La promesa de reunificación ya lleva 10 años.

LARGO CAMINO. En un cartel, cerca del pueblo Petro Pi, en Cuba, se lee “Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá”.
LARGO CAMINO. En un cartel, cerca del pueblo Petro Pi, en Cuba, se lee “Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá”.
La Habana - Impulsar la economía cubana fue la principal preocupación de Raúl Castro al frente del Gobierno cubano, pero la piedra en el camino que se encontró fue la dualidad monetaria. Unificar las dos monedas que circulan en la isla fue una de sus prioridades, pero nunca consiguió llevarla adelante.

Tras el derrumbe de la aliada Unión Soviética en la década de 1990, el Gobierno cubano quiso evitar la dolarización de la economía creando una segunda moneda que fuese equiparable a las divisas, el CUC, pero gestionada por el Banco Central de Cuba.

La medida se inició como una respuesta paliativa a la débil situación pero se mantiene hasta hoy teniendo en la isla dos monedas: el peso cubano CUP y el peso convertible CUC. El cambio es de 24 CUP por un CUC, que es la moneda equiparable a las divisas internacionales.

El CUP es la moneda en la que los cubanos reciben sus salarios y pagan los productos subsidiados por el Gobierno como el agua o la electricidad, mientras que el CUC se utiliza en la mayoría de las tiendas y en el turismo.

Durante la presidencia de Raúl Castro varias veces se anunció la inminente unificación, pero la fecha final se postergó indefinidamente. "Este asunto nos toma demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución", dijo Castro el pasado diciembre ante el Parlamento.

"Las expectativas en materia económica no se cumplieron pero se dieron los primeros pasos", dijo el exembajador cubano y politólogo Carlos Alzugaray, quien entre las causas de las dificultades de las reformas económicas señala "la vieja mentalidad de gobernantes y gobernados".

Para llevar adelante la unificación, las autoridades cubanas crearon un equipo de más de 200 especialistas, divididos en 13 subgrupos de trabajo, e incluso consultaron a expertos extranjeros, sobre las posibles consecuencias de la unificación.

"La medida tiene un efecto en toda la economía y en la sociedad, no es solo cambiar una moneda por otra, tiene que ver con la formación de precios, con la capacidad de compra del salario", aseguró en una reunión parlamentaria Marino Murillo, el responsable de las reformas en la isla.

La tasa general es cambiar 24 CUP por un CUC o dólar, pero muchas empresas estatales se benefician de cambios uno por uno, mientras que el diferencial lo cubre el Estado cubano inyectando capital de los presupuestos generales, generando ficticios balances positivos en las cuentas empresariales.

Estos irreales resultados de la contabilidad favorecen a las empresas importadoras y perjudican a las exportadoras, por la sobrevaloración interna del tipo de cambio del peso nacional.

Un correcto tipo de cambio daría luz entre tanta sombra contable, poniendo al descubierto las empresas que son claramente deficitarias pero cuya ineficiencia queda oculta con el tipo de cambio actual.

La primera consecuencia de esa contabilidad real haría que el 40% de las empresas estatales fuesen irrentables, según expertos cubanos, lo que genera una gran preocupación en el Gobierno cubano por el impacto social que causarían los cierres de compañías.

"Ante las realidades sociales y políticas que los cambios económicos desatan, el Gobierno opta por aminorar la marcha de las reformas", aseguró a DPA el académico cubano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley.

En los últimos años, varias veces circuló el rumor callejero de la inminente eliminación del CUC dejando como única moneda el CUP, lo que provocó largas filas a las puertas de las sucursales bancarias para cambiar dinero.

Las autoridades cubanas salían después desmintiendo la inminente unificación pero tampoco aclaraban cuándo se realizaría, dejando la decisión como una de las medidas pendientes que tendrá que enfrentar el nuevo presidente cubano.

Agencia DPA

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