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En 2010 descuella la Bolsa argentina; decepciona la de Brasil

Hora de festejos, de balances y de proyecciones. Se ha leído que los mercados emergentes han recibido en el año 2010 mucho más flujo que en años anteriores por parte de los grandes inversores; Asia y Latinoamérica se han vistos beneficiados por ello. Los mercados centrales europeos terminan un 2010 donde estuvieron en el ojo de la tormenta, terminan con saldo negativo sus Bolsas pero mejor que la sensación térmica que existe, esto es una catarata de crisis anunciadas.
EE.UU. termina mejor cerca de los máximos y lo que es importante sus índices, el Dow y el SP 500 han superado en el mes de diciembre el 62% de recorte de las pérdidas desde los techos de octubre/07 a los pisos de marzo/09. Esto es una señal técnica positiva que abre proyecciones optimistas para 2011. El índice Nasdaq 100, que fue el más golpeado entre 2000 y 2002, ya se encuentra amenazando los niveles máximos de octubre/07. Si el Dow y el SP 500 cierran el año arriba de sus Fibonacci y el NASDAQ supera los máximos de octubre/07 de 2.240 creemos que Wall Street puede tener un potencial alcista de un 12%-16% donde podíamos ver un máximo en 2011, y el NASDAQ puede tener un potencial mayor, ya que es el índice que más tiene para recuperar de las monstruosas pérdidas del período 2000-2002.
Usted, estimado lector, sabe de nuestra opinión en contrario, y creemos que el mayor combustible positivo para 2011 está dado por la cantidad de economistas reconocidos advirtiendo sobre la crisis europea y en un nuevo rebote de la crisis para EE.UU. Mientras los agoreros sigan advirtiendo es poco probable que la crisis arrecie, los mercados muy pocas veces convalidan crisis anunciadas, se ocupan de volver a los negativos, positivos y allí recién con confianza, con optimismo, coloca su techo y empieza la caída que sorprenderá a muchos. Mientras nos adviertan, los inversores están cautos, están avisados y precisamente en esas instancias las crisis no se producen y no se renuevan, necesitan estar exultantes, eufóricos y comprados los inversores para que el mercado esté vulnerable a una gran caída. En este contexto de cautela, y mucha prensa a analistas que vaticinan años como 2008, el mercado ha contestado en forma distinta: Europa, que está en el ojo de la tormenta luego de sus pisos de mayo/10, ha estado recuperando posiciones, incluido el Ibex de España, si bien su saldo es negativo, los pisos de junio y de noviembre de 2010 han sido bien arriba de los de marzo/09.
Haciendo foco en los mercados emergentes, Latinoamérica ha seguido captando la atención de los inversores; sin embargo no por la verdad de Perogrullo de Brasil. El gran Lula da Silva decía que el año 2010 sería el mejor de Brasil, algo cierto quizás en la economía; Brasil se muestra con un crecimiento rozagante, algo cierto en su prestigio personal, ya que se está retirando de su mandato con récord de popularidad superior al 80%, pero algo incorrecto en su Bolsa de Valores, que termina el año con saldo marginalmente negativo, esto es el mejor ejemplo de que la Bolsa es anticipación.
El año 2010 ha sido excelente para el mercado de capitales argentino, logrando rendimientos cercanos al 50% y convirtiéndose en la segunda Bolsa más rentable en Latinoamérica; la Bolsa de Lima (Perú) fue la de mayor rendimiento con una utilidad cercana al 60% en el año. Quizás el dato más llamativo con el que se encuentra el inversor es el rendimiento logrado por la Bolsa de Brasil, que en el momento de hacer esta nota (26 de diciembre) era marginalmente negativo. Quizá lo más llamativo de estas estadísticas es que las mismas no están en la conciencia colectiva, ya que aún gran parte del mundo inversor se muestra confiado en invertir en el mercado brasileño; sin embargo, no tiene la misma confianza de hacerlo en el mercado argentino.
¿Cómo deberíamos interpretar esta situación si la realidad nos muestra que el mercado argentino ha logrado mayores retornos que el mercado brasileño?, ¿acaso Brasil no se muestra como una economía más sólida que la Argentina?, ¿acaso los niveles de confianza hacia el Gobierno no son más elevados en Brasil que en la Argentina?, ¿qué es entonces lo que el mercado no está viendo en Brasil y sí está viendo en la Argentina?
Como ya hemos mencionado en diferentes columnas previas, el principal error que comete el inversor en el momento de tomar decisiones es creer que la Bolsa es reflejo de lo que ocurre en la economía de un país, por lo cual muchos esperan a ver datos económicos sólidos para recién luego tomar la decisión de invertir en la Bolsa. La historia nos muestra que esta conclusión es incorrecta; de hecho, los principales pisos de mercado se han logrado en medio de crisis económicas y en plena incertidumbre, de igual modo que los grandes techos de mercado se han logrado justamente en momentos donde los datos económicos mostraban mayor solidez. La realidad nos muestra que a diferencia de lo que muchos creen, la Bolsa es el principal barómetro de anticipación a lo que terminará ocurriendo en la economía y no al revés. Los mercados financieros tienen un dinamismo que la economía real no tiene y por ello se anticipan a lo que ocurrirá luego en materia económica; de allí el viejo adagio que dice cuando la calle llora la Bolsa ríe y cuando la calle ríe la Bolsa comienza a llorar.
Entendiendo este mensaje daremos respuesta a muchas de las preguntas que nos planteamos más arriba, es que la solidez económica actual de Brasil, el alto grado de confianza al Gobierno ya habían sido anticipados por el comportamiento bursátil en la última década, cuando la Bolsa de Brasil ha sido de las de mayor rendimiento no sólo en Latinoamérica sino incluso en el mundo. Sin embargo, por naturaleza humana siempre tendemos a hacer proyecciones lineales y creer que si algo hoy está bien, hacia adelante estará mejor, o por el contrario, si algo está mal hacia adelante estará peor. Lo concreto es que los mercados no son lineales sino cíclicos y por lo tanto cuando es evidente una tendencia para la mayoría, el mercado financiero por su dinamismo ya lo anticipó.
En la actualidad existe una confianza colectiva por la inversión en Brasil, es evidente el potencial de crecimiento del país, al punto que dada la cantidad de ingreso de capitales, el Gobierno se vio obligado de tomar decisiones al respecto y así fue que no sólo colocó un impuesto al ingreso de divisas sino que incluso el mismo lo ha elevado hace dos meses.
Ahora bien, ¿entonces el hecho de que la Bolsa de Brasil no haya dando un buen rendimiento en el año 2010 implicará que 2011 puede ser malo o correctivo para este mercado? La respuesta es: no necesariamente. Es posible que el mercado esté anticipando una desaceleración del ritmo económico, pero no por ello deberíamos esperar que 2011 sea un año negativo para el mercado de capitales brasileño. Por el contrario, junto con Perú, son las únicas Bolsas latinoamericanas que no han logrado superar los máximos históricos conseguidos en 2008 previo a la crisis en Estados Unidos. Es muy posible que este año 2011 nos muestre valores bien por encima de esos máximos históricos, principalmente porque Brasil, al igual que toda Latinoamérica, se encuentra muy ligado al comportamiento que puedan tener los commodities y éstos se ven con mayor potencial para este año que se inicia y seguramente ello se termine trasladando al rendimiento de las Bolsas, lo que por defecto estará anticipando hacia adelante mayor fortaleza económica para la región.
¿Y qué hay con la Argentina? A diferencia de lo que ocurre con Brasil, la Bolsa logra en el año 2010 un rendimiento del 50%, alcanza sucesivos máximos históricos en términos de pesos y ya muy cercanos de marcar nuevo máximo en términos de dólares (por encima de los vistos en el año 1992) y aun así el mundo inversor descree del mercado y de que la tendencia pueda ser sustentable. Esto que para muchos puede considerarse un llamado de alerta, desde nuestra lectura es una excelente noticia, porque si aun en estas condiciones existe incertidumbre en el inversor, significa que hay mucha gente fuera del mercado y para cuando la mayoría se convenza e ingrese al mercado, seguramente los valores serán mucho más altos que los actuales.
Es claro que 2011 no es un año más para la Argentina, de hecho es un año de elección presidencial y ello otorga al inversor un condimento adicional de incertidumbre en el momento de tomar decisiones; sin embargo, independientemente de lo que ocurra y de quién sea el ganador, recomendamos hacerle caso al mercado, ya que si este sube y como creemos es anticipador de la economía, entonces debemos esperar que los próximos años de la Argentina sean realmente buenos.
Como demuestra Brasil, son los últimos años de una gran suba bursátil, la que prueba la prosperidad, que se traslada en mejoras sustanciales en la economía y en la sociedad como lo que ha mostrado el gran país latino en los últimos dos años, pero la Bolsa exhibió su mejor cara entre el año 2002-2008 para Brasil, mientras que como un efecto cascado la economía y la sociedad y los números de popularidad muestran su mejor cara en este año 2010.
Esperamos y deseamos que la Argentina siga ese camino para los próximos años, y es el mercado bursátil, como ocurrió en Brasil, el que debe anticiparlo. Creemos que 2010 fue un buen comienzo, pero sólo es un comienzo; esta tendencia de suba bursátil debe acentuarse para mostrar su mejor cara en los años 2011-2012-2013.
Tal como anunciáramos por este medio en el artículo del 26 de mayo con motivo del Bicentenario, luego con la presentación de nuestro libro «El poder de los mercados» el 16 de septiembre en el Salón de Actos de la Bolsa de Comercio, la Bolsa argentina es la estrella que emerge; 2010 mostró el comienzo, y esperamos que 2011-2012-2013 y potencialmente 2014 nos lleven a objetivos de Merval a 2.500 dólares o Merval 10.000 puntos; hay mucho camino para recorrer, y esperemos que como ocurrió en Brasil, eso luego por efecto cascada se traslade a la economía y a la sociedad.
George Soros, un magnate de las inversiones, dijo alguna vez: Los mercados están hechos para descartar los obvio y apostarle a lo inesperado. Afortunadamente, la Argentina aún está en la lista de lo inesperado; bienvenido sea para el mundo inversor local, ya que significa que aún tenemos mucho recorrido por delante.


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