En la peor hora de Moyano, Cristina lo recibió en Olivos

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Hugo Moyano soportó cuatro días de espera. Cuando comenzó a inquietarse, llegó la respuesta: ayer al mediodía se reunió en Olivos con Cristina de Kirchner, un mano a mano que, abrumado por las sospechas, gestionó a través a Julio De Vido apenas regresó de Europa.

El encuentro, encriptado, se extendió durante casi dos horas y fue el primero luego de la muerte de Néstor Kirchner, con quien el camionero discutía -por encima de los ministros y hasta de la Presidente- los asuntos vinculados a la CGT y al PJ bonaerense.

Tenía archivado un nutrido y áspero menú de ítems para conversar con la Presidente. Pero, cauteloso, prefirió ofrecer antes que reclamar: en ese tono, le transmitió su voluntad de colaborar con el Gobierno y de no generar tensiones dentro del peronismo.

El gesto, «a priori», lo emitió Cristina al recibirlo, aunque de manera reservada y sin fotos, en un mal momento del camionero: atormentado por la causa judicial de la obra social de su gremio, dañado por el crimen de Mariano Ferreyra y desafiado por el PJ bonaerense.

Rastreo

Con desesperación, Moyano rastreaba -como anticipó este diario el lunes- una cumbre con la Presidente. No la tuvo, como sí Daniel Scioli, la primera semana posterior a la muerte de Kirchner. Luego estuvo en Europa doce días. Regresó el último fin de semana.

La cita, que tuvo a Julio De Vido como tercer cumbrista, aportó otro dato sintomático: la Presidente lo recibió mientras se desarrollaba la Conferencia de la UIA, «scrum» que resiste con ferocidad la propuesta moyanista del reparto de ganancias con los trabajadores.

Hoy Cristina clausurará ese encuentro. Ayer, según trascendió en Casa Rosada, la Presidente habló de llevar adelante con cautela el planteo que en el Congreso empuja Héctor Recalde y consiste en distribuir un 10% de las ganancias empresariales entre sus empleados.

Un rato más tarde, Moyano volvió a verse, esta vez en público, con la Presidente en el anuncio de un acuerdo para resolver controversias en la actividad hidrocarburífera.

Esa firma, de manera lateral, se había mencionado al mediodía cuando se evaluaron los alcances de un Pacto Social -que el camionero quiso revivir con los empresarios, horas después de la muerte de Kirchner- para el año próximo.

Sobre ese punto, Cristina pidió que la CGT aporte «razonabilidad» a la hora de las demandas salariales. No se habló de pautas específicas. Sólo de una voluntad global de encarrilar, sin conflictos estridentes, las negociaciones en un año electoral.

Expedientes

Anoche, antes de encerrarse a palpitar la fortuna deportiva de Independiente en la Copa Sudamericana, Moyano transmitió señales de tranquilidad a los suyos. A esa hora, la Presidente continuaba en la Casa Rosada en reuniones continuadas con sus ministros.

Nada mencionó sobre el tema más urticante y urgente: la causa judicial que lleva el juez federal Claudio Bonadío, que adquirió volumen y celeridad en los últimos días. Moyano, siempre intrigante, no logra convencerse de que ese expediente no tiene algún patricinio oficial.

Un dato, puntual, obsesiona al camionero: las dos causas judiciales, que datan de más de dos años, comenzaron a deslizarse por un tobogán cuyo última terminal es, por ahora, incierta. «Siempre hay algún loquito», suele decir el jefe de la CGT en referencia a ese impulso.

Ayer, sin embargo, ese capítulo no se habría abordado en la reunión. La razón es simple: Moyano comenzó un operativo para «construir» una relación política con la Presidente y consideró inoportuno, según se dijo anoche en Casa Rosada, hacer referencia al asunto.

La intervención de De Vido es otro de los efectos indicativos del encuentro: Cristina lo ratificó como enlace con el universo sindical, esquema que ya estaba bosquejado, pero al que le faltaba, todavía, una señal contundente como la registrada ayer.

«La noté bien, fuerte», le dijo, ayer al atardecer, Moyano a un funcionario con el que se cruzó en Casa Rosada. Allí avisó, también, que a principios de este mes, junto a Scioli, reunirá al Consejo del PJ bonaerense y donde espera que estén los tres ministros nacionales.

Moyano tenía previsto invitar a la Presidente a ese encuentro. Si lo hizo y cuál fue la respuesta formaban anoche parte de las intrigas generadas en torno al encuentro.

Sobre ese tema trascendió, en cambio, que el jefe de la CGT le planteó a la Presidente que quiere evitar rispideces dentro del partido para, con un PJ sólido y unido, respaldar la gestión nacional y provincial.

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