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En medio de rumores de renuncia, Tillerson negó una ruptura con Trump
De acuerdo con versiones de prensa, el funcionario le habría gritado “estúpido” al mandatario. Irán y Corea del Norte generan las mayores diferencias entre ambos.
Escenario. El avión de Donald Trump aterrizó ayer en Las Vegas, justo frente al Mandalay Bay, el hotel desde donde se perpetró la masacre.
"El vicepresidente nunca me persuadió a permanecer como Secretario de Estado porque nunca consideré dejar este puesto", afirmó.
Por su parte, Trump dijo que la idea de tensiones entre él y Tillerson son "noticias falsas". "Tengo total confianza en Rex", aseguró a periodistas.
Con relación al exabrupto sobre Trump, Tillerson se limitó a comentar que esa versión se propone "dividir al país. Y yo no quiero hacer parte de este esfuerzo de dividir al Gobierno".
En el Departamento de Estado, Tillerson no ahorró elogios a Trump: "Ama nuestro país. Pone a Estados Unidos por delante de cualquier cosa. Es inteligente. Y exige resultados", dijo.
Tillerson, un empresario que hizo fortuna en la industria petrolera, donde llegó a ser director ejecutivo de ExxonMobil, nunca logró definir un perfil al frente de la poderosa máquina diplomática norteamericana.
En Washington se especula desde hace tiempo con que el puesto podría quedar vacante. Además de sus diferencias políticas, Tillerson también es controvertido entre los diplomáticos de su propia cartera. Su concepto de estrictos recortes de personal en el Departamento de Estado y en el servicio diplomático fue muy criticado. Como favorita para una eventual sucesión se contempla a la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley.
En semanas recientes, Tillerson terminó siendo arrastrado varias veces por los mensajes del presidente Trump en la red Twitter, al punto de parecer que la Casa Blanca no estaba interesada en sus esfuerzos.
En uno de ellos, por ejemplo, el presidente afirmó que Tillerson estaba "perdiendo el tiempo" al tratar de negociar una salida diplomática a las difíciles relaciones con Corea del Norte.
"No te preocupes, Rex, haremos lo que tengamos que hacer", añadió el presidente, en un mensaje que fue interpretado como una tentativa de poner al millonario secretario de Estado lejos de las decisiones centrales del gobierno.
Estos mensajes de Trump dejaron en evidencia un cortocircuito en el interior del gabinete, ya que el día antes el Secretario de Defensa, Jim Mattis, había dicho en una audiencia en el Congreso que apoyaba la estrategia de Tillerson para Corea del Norte. Ayer, sin embargo, la Casa Blanca reaccionó en forma coordinada.
| Agencias AFP y DPA |


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