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En pleno ajuste, medirán la felicidad de los británicos
«Hay más cosas en la vida que el dinero», es el lema de David Cameron. Sonriente, ¿lo habrá repetido ayer en el banquete del Lord Mayor de la City de Londres?
«Hay más cosas en la vida que el dinero», dijo entonces el primer ministro, cuyo plan está causando fuertes controversias por los grandes recortes aplicados en las cuentas públicas. ¿Se habrá inspirado en el rey de Bután Jigme Singye Wangchuc? En ese país se mide la Felicidad Nacional Bruta (FNB) o Felicidad Interior Bruta (FIB), que define la calidad de vida en términos más holísticos y psicológicos que el Producto Bruto Interno (PBI).
Lo cierto es que ante niveles récord de deuda pública y déficit fiscal, el ajuste británico es el más severo desde la II Guerra Mundial y motivó la semana pasada una protesta estudiantil masiva que derivó en hechos de violencia infrecuentes en el país.
Según informó ayer el dia-rio The Guardian, Downing Street pedirá a finales de mes a la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) que introduzca nuevas preguntas en su habitual sondeo de los hogares británicos para conocer el grado de felicidad de sus ocupantes. La iniciativa, pionera y considerada también por otros países como Francia y Canadá, empezaría a arrojar sus primeros resultados en la próxima primavera y tendría una periodicidad trimestral.
Poco después de convertirse en líder del Partido Conservador, Cameron manifestó que conocer la felicidad de la gente es «uno de los asuntos políticos centrales de nuestro tiempo».
«Llegó la hora de que admitamos que hay más cosas en la vida que el dinero y llegó la hora de que nos centremos no sólo en el PBI, sino en la felicidad general», manifestó el líder tory. El plan cuenta ya con el respaldo de 30 miembros de la Cámara de los Comunes, que apoyan una decisión política en este sentido con el argumento de que promover la felicidad y el bienestar de los ciudadanos es un objetivo legítimo e importante del Gobierno.
Una fuente de Downing Street citada por The Guardian manifestó que la nueva información que se recoja en el sondeo de los hogares incluirá por ejemplo las tasas de reciclaje como «una medida subjetiva sobre la psicología y las actitudes de los ciudadanos».
«El efecto que se busca es que la próxima vez que realicemos una revisión integral del gasto no sólo supongamos cuál será el efecto de las políticas en el bienestar de la gente, sino que lo sepamos», indicó esta fuente.
Agencia EFE

