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En resto del mundo pagan menos por el Impuesto a las Ganancias
El componente en que el IG no sigue al mundo es el de los gastos y deducciones. En tal sentido, en la Argentina sólo se admiten como gastos y deducciones para los asalariados los descuentos obligatorios por jubilación y obra social, los gastos médicos con un tope del 5% de la ganancia neta, las donaciones a ciertas instituciones también hasta el 5% y los intereses de préstamos hipotecarios, también con tope. La Argentina no permite la deducción de gastos de educación, lo cual resulta ciertamente inexplicable teniendo en cuenta el carácter de bien preferente y su alta incidencia en el presupuesto familiar.
¿Qué sucede en otros países? Si tomamos comparables en términos de PBI per cápita a paridad de poder adquisitivo (PPA) en dólares internacionales (FMI, "Perspectiva económica mundial", 17/4/2013), la Argentina tiene un PPA de u$s 18.709. Países cercanos son México (15.931), Chile (19.474), Estonia (22.731) y Portugal (23.185).
En México son deducibles los pagos por servicios de enseñanza hasta u$s 1.800 por cada integrante del grupo familiar. En Chile son acreditables los montos invertidos en ciertos instrumentos financieros y deducibles con limitaciones las sumas invertidas en fondos de seguro y planes de pensión. En Estonia son deducibles las sumas destinadas a primas de seguro de desempleo, planes de pensión voluntarios y los pagos por educación. En Portugal se acredita el 30% de los gastos educativos, el 25% de los gastos incurridos por retiro, el 20% de las contribuciones de fondos de pensión y el 20% de los pagos por alimentos. En España las deducciones difieren en cada región. En la Comuna de Madrid pueden deducirse los gastos de escolaridad hasta un tope de 900 por cada hijo, los alquileres pagados por la vivienda habitual para menores de 35 años hasta un máximo del 20%, el 1% de la inversión en vivienda habitual de nueva construcción, el 20% de las sumas invertidas en la adquisición de acciones de nuevas entidades, el 20% de las cantidades invertidas en el mercado bursátil, la suma de 1.000 por fomento de autoempleo en el caso de jóvenes menores de 35 años, entre otras deducciones.
En la Argentina, el Impuesto a las Ganancias es excesivo debido a la imposibilidad de computar gastos esenciales como educación y salud. Este exceso degrada el sistema impositivo. Debe mantenerse al margen del impuesto al vasto sector de bajos ingresos que gasta todo su salario para subsistir y sufre una doble imposición al impactar el IVA sobre la totalidad de su sueldo. De admitirse la deducción plena del gasto en educación y salud ya no haría falta discutir este tema cada seis meses, sino que al actualizarse por sí mismo el costo de estos bienes el mecanismo correctivo funcionaría en forma automática, dando solución definitiva al problema.
(*) Consultores impositivos.
Profesores de Impuestos UBA.

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