Enero: se apartó del mundo, es bueno (puede ser malo)

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Si quedó un mercado bajo los reflectores, expuesto a que pueda ser esquilmado por las carteras globales, el mismo lleva el nombre del... Merval, de Buenos Aires. Que estuvo en medio de una secuencia fantástica, desde los inicios de diciembre de 2012 (mes que salvó -nominalmente- todo el año) y que empalmó, directamente, con una segunda fase todavía más espectacular, la de enero de 2013. Resulta obvio que cualquier participante, advertido del «momento» que se desencadenaba en nuestro medio, diría sin dudar: que está en el mejor de los mundos. Y no caben dudas de ello, si es que hay que sumar el 18% ganado por las líderes en diciembre, más el 21% que consiguieron en enero.

Buenos Aires, por su feriado del día 31, cerró su participación anteayer, mientras los demás competidores actuaron en la víspera. De todas formas, las diferencias entre lo ganado por el Merval y los demás, es tan contundente como que ninguno alcanzó los dos dígitos (todos, debajo del 10% y el Bovespa, inclusive, negativo en el mes) y el indicador local se floreó, con la utilidad apuntada.

En cuatro semanas y media, todas aportaron a la cuenta positiva. Las mejores, la primera -casi un 5%- y la tercera, con un 4,5% de ganancia. Y el mínimo del índice estuvo en la primera rueda -2.952 puntos- con el máximo a un día del cierre, 3.470 unidades, mostrando la enorme brecha en una tónica que no cesó de trepar.

Negocios que se fueron calentando, hasta tocar 111 millones de pesos de pico, con promedio por rueda en los 58 millones de pesos para acciones. Todo para festejar. El peligro: que carteras amplias equilibren otros magros saldos, tomando utilidades aquí. Un riesgo cierto, el que se debe correr cuando uno tanto se distancia. La Bolsa ganó, goleó y gustó...

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