28 de mayo 2013 - 00:00

Era del swing revive con la Boris Big Band

Los 14 músicos de la Boris Big Band, inspirada en el espíritu de Duke Ellington, realiza todos los domingos shows siempre estupendos y cambiantes.
Los 14 músicos de la Boris Big Band, inspirada en el espíritu de Duke Ellington, realiza todos los domingos shows siempre estupendos y cambiantes.
Boris Big Band. Director: D. Camelo. Trompetas: R. Nant, J. C. de Urquiza y S. Wagner. Trombones: J. Canosa y J. de Francisco. Saxos: D. Kovacich, G. Musso, V. Skorupski, D. Fogiel y M. Pantyrer. Guitarra: A. Demogli. Piano: C. Fernández. Contrabajo: M. Sivori. Batería: E. Piazza (Boris Club de Jazz, 26/5).

Desde hace casi dos años, la Boris Big Band viene ofreciendo los domingos shows siempre estupendos y cambiantes. Con unos 14 músicos, el escenario del club de jazz se parece al superpoblado camarote de los hermanos Marx, comparación que lleva directamente a Duke Elllington, el genio que moldeó el jazz tal como lo conocemos hoy, y que también compuso canciones para películas de Groucho y sus hermanos. Y fue uno de los talentos esenciales que convirtió al típico combo de sótano o lupanar en una gran banda de lugares elegantes como el mítico "Cotton Club".

Dado que Edward Kennedy Ellington nació un 29 de abril (1899) y murió un 24 de mayo (1974), la doble efeméride influyó en los domingos jazzeros de la Boris Big Band, surgiendo casi espontáneamente mas rendiciones a Ellington que de costumbre (a pesar de que siempre está presente en el repertorio de la única Big Band estable de un club de jazz porteño). El momento culminante de este homenaje explotó el domingo pasado, en el que todo el primer set dedicado a clásicos del genero se concentró exclusivamente en el gran Duke del jazz.

El concepto de la BBB es recorrer y difundir la historia de las big bands, y para eso hay tener talento, rigor y mucho coraje. El director y factótum de esta gran orquesta, Sergio Camelo, es quien se ocupa de explicar la importancia de Ellington, y su criterio para la elección de los temas (tarea que podría ser una pesadilla ententendiendo lo genial y prolífica de las posibilidades). Camelo tiene debilidad por la década del40, cuando Ellington cambio las reglas sobre el jazz. La selección del material estuvo bien hecha, y el público agradeció la fuerza inimitable que puede tener una orquesta de jazz, sobre todo tiene una sección de vientos similar en número a la de Ellington cuando interpretaba temas irónicos con climas alucinantes y arreglos únicos, como "The Mooche" hace más de medio siglo, o los rayos y centellas que pueden salir de melodías vertiginosas como las de "Main Stem" o "Flaming Sword". Todos los músicos tuvieron sitio para lucirse a lo largo de los distintos temas, y seria injusto mencionar a uno más que a otro, aunque se podría decir que resulta notable escuchar tantos vientos juntos en una música especialmente diseñada para generar ese efecto.

Luego del intervalo dejan de lado los clásicos para intentar nuevas ideas en el formato de Big Band, con temas compuestos por algunos de sus músicos. Por ejemplo, el intenso "Dimebag" compuesto por el pianista Cirilo Fernández en honor al difunto guitarrista del grupo heavy metal Pantera, consigue un efecto casi aterrador especialmente después de los temas de Ellington-. El cambio permitió escuchar muy buena música, con un gran final en la tan extraña como potente invención del trompetista Juan Cruz de Urquiza, "Random Suite Cap. III". Aun dentro del notable promedio de calidad de los shows de la BBB, este fue de lo mejor, lo que probablemente sirva para aun no cerrar del todo la temporada de Ellington en Palermo.

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