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Escándalos e inflación comienzan a erosionar el respaldo a Rousseff
Dilma Rousseff se ha embarcado en una cruzada anticorrupción que, si bien es valorada por los brasileños, no oculta el hecho preocupante de que los escándalos se repitan semana a semana dentro de su gabinete.
Colaboradores de la mandataria dijeron que solicitó al ministro de Agricultura, Wagner Rossi, que realice una amplia depuración tras la caída de su número dos el fin de semana, debido a sospechas de irregularidades y denuncias de que empresas contaban con un lobbysta fijo dentro de la cartera.
Según un tradicional sondeo que realiza la firma Ibope para la Confederación Nacional de la Industria (CNI), el 48% de los brasileños consideran excelente o bueno el Gobierno de Rousseff, frente al 56% de marzo.
El estudio fue realizado después de las denuncias que precipitaron la salida del Gobierno del exjefe de gabinete Antonio Palocci y del ministro de Transportes Alfredo Nascimento, y en medio de un ciclo de suba de la tasa de interés por parte del Banco Central para frenar presiones inflacionarias.
Entretanto, si bien el respaldo personal a la mandataria siguió en julio en un elevado 67%, los observadores destacaron que se produjo un deterioro en relación con el 73% que tenía en marzo.
Un dato que no pasó inadvertido fue que las medidas tomadas para contener las presiones inflacionarias, básicamente la suba de las tasas de interés, no parecen haber caído bien en la población. Según el estudio, el respaldo a esas políticas cayó a un 38% desde el 48% de marzo. El total de los que desaprueban las medidas en ese ámbito, en tanto, subió a un 56%, según Ibope.
La seguidilla de denuncias de corrupción dentro del gabinete tuvo su último capítulo el martes, cuando el viceministro de Turismo, Frederico Silva Costa, y el exviceministro de ese organismo, Mario Augusto Lopes Moysés, fueron presos junto a decenas de personas, algunos de ellos funcionarios, acusados de haber montado una red de desvío de dinero público.
El Ministerio Público considera que los funcionarios de Turismo apresados formaban una asociación ilícita y juzgó «evidente que hubo omisión dolosa» para estafar a las arcas del Estado.
En tanto, el ministro de Turismo, Pedro Novaes, suspendió ayer la negociación de contratos preventivamente, hasta que se realice un relevamiento de nuevos focos de corrupción.
Según la cadena Globo, no se descarta que Novaes, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, conservador), presente su renuncia al cargo.
El PMDB, del vicepresidente Michel Temer y el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), de Rousseff, son las fuerzas centrales de la coalición que da apoyo al Gobierno.
Los escándalos en Turismo y Agricultura fueron abordados ayer durante una reunión entre Rousseff y líderes de las agrupaciones aliadas, durante un encuentro de una hora y media, que también trató la marcha de la crisis económica global.
Las acusaciones contra esas dos carteras, ambas comandadas por el PMDB, debilitaron a esa formación, cuyo titular, con licencia interina, es Temer. Además, surgieron sospechas de que las denuncias pueden haber surgido de otras agrupaciones de la base aliada, en el marco
de las disputas por espacios de poder dentro del Gobierno, según versiones recogidas del diario Estado de Sao Paulo.
El senador José Sarney, expresidente de la República y dirigente del PMDB, debió descartar ayer que existan fisuras en el seno de la alianza oficialista, afirmación que fue reforzada por Valdir Raupp, titular interino de esa fuerza.
En tanto, el ministro Rossi compareció hoy ante el Congreso, donde negó las acusaciones que causaron la renuncia de su vice, pero no descartó nuevas dimisiones.
Por su parte, la oposición reiteró su inconformidad con las explicaciones oficiales y defiende la creación de una comisión parlamentaria que investigue.
Agencias ANSA, Reuters y
AFP, y Ámbito Financiero


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