28 de julio 2010 - 00:00

Escuchas: piden careo con James por acoso

Norberto Oyarbide
Norberto Oyarbide
La causa de las escuchas ilegales podría tener su primer careo cuando se retomen las actividades al término de la feria judicial, teniendo nada menos que como protagonista al principal sospechoso de la pesquisa: el abogado, policía y ex empleado del Gobierno de la Ciudad, Ciro James.

Así lo requirió la defensa de Mónica González, una de las secretarias judiciales de Misiones procesadas en el caso, quien denunció que el supuesto espía la habría acosado sexualmente. La acusación intenta fundamentar los cruces de llamados detectados entre el celular de la funcionaria judicial y el del ex policía federal, una de las pruebas que el juez federal Norberto Oyarbide tuvo en cuenta para imputar a González, entre otros argumentos.

La secretaria judicial está procesada sin prisión preventiva como supuesta partícipe de una asociación ilícita dedicada a la intervención irregular de teléfonos como el del empresario Carlos Ávila y el del familiar de las víctimas de la AMIA, Sergio Burstein. Todas estas escuchas fueron ordenadas en expedientes con los que los interceptados no tenían ninguna vinculación, por los jueces de Misiones, Horacio Gallardo y José Luis Rey, ahora destituidos y procesados por estos hechos. González era la secretaria de uno de estos juzgados.

No es la primera vez que esta supuesta faceta pasional surge en la pesquisa de Oyarbide: González ya había explicado durante la ampliación de su indagatoria que los llamados de James -muchos de ellos fuera del horario laboral y durante los fines de semana- se habrían debido a supuestas intenciones amorosas. Esta versión fue confirmada en parte por el militar retirado y amigo íntimo de James, Jorge Zenarruza.

El ex coronel declaró como testigo en la causa y señaló que acompañaba de manera habitual a James a Misiones, donde el supuesto espía le presentó a los oficiales con los que trabajaba -también procesados en la pesquisa- y a González. En la declaración, Zenarruza también hizo referencia a las supuestas intenciones amorosas de James respecto de la secretaria judicial.

Pero ahora la apreciación de los supuestos gestos amatorios de James dieron un giro de 180°: lo que era coqueteo se convirtió en presunto acoso. En este punto, el abogado de González remarcó que, si bien en su declaración indagatoria James «rechazara en su significación literal la expresión acoso a que acudiera mi defendida, lo cierto es que pareciera admitir lisa y llanamente la intencionalidad.

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