Escuchas: todos niegan conexiones con espía James

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Los investigadores de la causa en la que se investiga la intervención ilegal de teléfonos de empresario y dirigentes sociales tuvo ayer declaraciones por partida doble: fueron indagados el ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge «Fino» Palacios, y el juez destituido de Misiones José Luis Rey. Ambos negaron todos los cargos y buscaron desligarse del ex policía federal y ex empleado del Gobierno de la Ciudad, Ciro James, principal imputado en el caso.

El ex titular de la Policía Metropolitana admitió, sin embargo, haber enviado al supuesto espía a una reunión con un fiscal porteño en julio de 2009, en la que se lo habría presentado como el responsable del área de inteligencia de la fuerza porteña.

En cambio, el magistrado -quien se entregó el martes pasado en el juzgado, luego de que se lo declarara prófugo el último viernes- negó conocer al ex policía federal. En una indagatoria que se prolongó por más de cinco horas, el magistrado destituido intentó despegarse de todas las pinchaduras, al asegurar que el policía de Misiones Diego Guarda le había indicado los números de todos los teléfonos que se debían intervenir.

Guarda, procesado por supuesta asociación ilícita sin prisión preventiva, estaba a cargo de la sección Escuchas de la Dirección de Investigaciones de la Policía Federal de Misiones. El oficial había argumentado en su declaración indagatoria que James lo había «engañado», mientras que el supuesto espía había explicado que buscaba esos casetes como «un favor» a la fuerza de allá. El supuesto espía fue también quien se encargó de verificar los teléfonos intervenidos, por ejemplo.

La pesquisa a cargo del juez Norberto Oyarbide investiga intervenciones a los celulares del empresario Carlos Ávila, el familiar de las víctimas de la AMIA Sergio Burstein y el cuñado de Mauricio Macri, Néstor Leonardo, entre unas 20 personas relacionadas con el mundo empresarial.

Esas pinchaduras eran realizadas por la SIDE, en el marco de causas judiciales misioneras con las que los escuchados no tenían ninguna vinculación. Los jueces de Misiones José Luis Rey y Horacio Gallardo -trasladado el martes pasado a Buenos Aires en un avión sanitario, por presentar un cuadro de descompensación cardíaca- firmaban las órdenes. Luego, James retiraba los casetes y se los entregaba a Guarda en Misiones.

Distancia

Al finalizar la indagatoria, el fiscal especial de la AMIA, Alberto Nisman -que instruye el caso-, mostró distancia respecto de las declaraciones de Rey y señaló que «llegó al extremo de decir que no conocía a Ciro James, con quien tuvo hasta tres conversaciones telefónicas en un día». El fiscal agregó que el imputado «no pudo dar una sola explicación satisfactoria sobre los hechos dolosos que se le imputan».

Rey también negó conocer a Palacios y dijo ignorar quién era Carlos Ávila. El juez destituido fue trasladado al penal de Marcos Paz, donde permanecen presos Palacios y James, ya procesados por presunta asociación ilícita.

Por su parte, el ex jefe de la fuerza porteña negó tener vinculación con las escuchas, pero admitió que había encargado a James reunirse en julio de 2009 con el titular de la Secretaría de Política Criminal y Planificación Estratégica del Ministerio Público Fiscal porteño, Agustín Gamboa.

Así lo había declarado el letrado la semana pasada ante Oyarbide y precisó que James se había presentado junto al director de Investigaciones de la Policía porteña, Roberto Ontiveros, quien había introducido al acompañante como el responsable del área de inteligencia de esa fuerza. El ex ministro de Seguridad y Justicia porteño, Guillermo Montenegro, había asegurado que el supuesto espía nunca había llegado a trabajar en la Policía Metropolitana. Montenegro será indagado este viernes y para el próximo 5 de mayo está programada la declaración del jefe de Gobierno porteño.

Palacios agregó en la ampliación de su indagatoria -ordenada por la Cámara Federal al confirmar su procesamiento- que era «totalmente ajeno a estos hechos». Rechazó además cualquier relación con las pinchaduras de los teléfonos de Carlos Ávila y el abogado Alfredo Iribarren, a las que se lo vincularía por el cruce de llamados detectados entre su celular y el de Ciro James.

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