14 de marzo 2014 - 00:00

ESPAÑA: Buitres vs. casinos, la pelea de fondo

No es una novedad: los fondos buitre tienen al mundo como escenario, y no se inmutan si donde tienen que actuar es un país y una región del primer mundo. Tampoco es una noticia que desde que la crisis económica y financiera se ensañó con España, estos fondos tienen a ese Estado en la mira. De hecho, en este espacio ya se habló sobre la fuerte embestida que los buitres están haciendo desde hace tiempo sobre las familias deudoras de cédulas hipotecarias que bancos intermediarios les vendieron al 30% de su valor. Ahora estos inversores ya están en pleno juicio para que se les pague el 100% de la deuda impagable, o quedarse con los departamentos de las familias españolas afectadas por la crisis para venderlos en mejores momentos financieros que ya estarían por venir. Nada que reprochar. A eso se dedican los buitres. A atacar los puntos débiles del sistema capitalista, y si los débiles son familias que quedan en la calle, no hay problemas ni rencores.

Pero ahora parece que estos fondos tienen un contrincante a su altura. Y será una batalla judicial española que, como el Juicio del Siglo contra la Argentina en los tribunales norteamericanos, quedará probablemente en la historia. O al menos será entretenido de ver en su desenlace quién será el ganador.

De un lado de la batalla se encuentran el Canyon Capital Finance y el GSO-Special Situations Fund LP, dos nombres de fantasía que en realidad tienen como matriz al fondo buitre Blackstone, que en su momento compraron bonos de la Argentina en noviembre de 2001 al 28% de su valor. Luego vendieron esa tenencia a Elliot, el fondo de Paul Singer, que litiga contra el país ahora en la Corte de Estados Unidos. Del otro lado del ring se encuentra el grupo Codere, dedicado al juego, propietario de casinos y bingos en todo el mundo (incluyendo la Argentina) y de capitales siempre sospechados. Pocas veces se verá entonces una pelea entre dos titanes del capitalismo poco claro: los buitres contra el juego.

La situación es la siguiente. Se conoció hace una semana en Madrid que el fondo compró a varios bancos parte de la deuda que el grupo mantenía con el sistema financiero, sabiendo que Codere estaba en una posición de riesgo importante debido a la caída de sus ingresos en España fruto de la baja en el público que concurría a sus locales y a la caída abrupta de las apuestas de todo tipo. Se conoció también que mientras tanto el grupo mantenía negociaciones para el refinanciamiento de la deuda y ofrecía incluso la llegada de inversores nuevos al negocio. Mientras las autoridades españolas investigaban a los potenciales nuevos socios, muchos bancos decidieron vender la deuda a los dos fondos y, según denunciaron tanto la empresa como la UGT (la central sindical española, que defiende a los trabajadores del sector del juego), ya comenzaron los movimientos clásicos de este tipo de inversores de maniobras financieras y judiciales que habrían llevado a Codere a una situación límite y difícil.

Según la Federación Estatal de Comercio, Hotelería y Juegos de la UGT, es inadmisible que una empresa viable y con más de 30 años de vida esté sumergida y asfixiada por ese tipo de operadores financieros que sólo buscan despojar de forma ilícita los recursos del grupo y la historia reciente ha demostrado que en varias oportunidades, y lamentablemente en distintos países, los fondos buitre descontrolados provocan pérdidas irreparables en el tejido social de las naciones, aumentando sus ganancias a costa de mayor desempleo y marginalidad. En definitiva, un negocio que beneficia a unos pocos y causa perjuicio al resto.

Por ahora, el Gobierno de Mariano Rajoy no tomó cartas en el asunto. Desde el Gobierno español se asegura que habiendo tantas familias en crisis, muchas de ellas asediadas por los fondos buitre, no habría margen para atender la situación de una compañía como Codere, dedicada al juego. Más teniendo en cuenta que muchas veces la familia Martínez Sampedro, creadores y principales accionistas de la compañía con el 70% del paquete, no son hoy de los empresarios mejor vistos por la opinión pública española. Se habla de una deuda de más de 600 millones de euros, que en su mayoría estaría ya en manos de buitres, dispuestos en cualquier momento a su embestida final para luego partir la compañía, vender los pedazos y generar ganancias millonarias. Del otro lado están los magnates (o exmagnates) del juego, dispuestos a dar batalla.

Para alquilar balcones.

@cburgueno

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