En la ceremonia, titulada "Los mártires del siglo XX en España, firmes y valientes testigos de la fe", fueron beatificados 522 religiosos, la mayor parte de ellos muertos entre 1936 y 1939, y se emitió un mensaje papal. "Me uno de corazón a todos los participantes en la celebración", declaró Francisco en una grabación de video de tres minutos de duración, que la multitud acogió con un mar de aplausos en Tarragona, donde los organizadores calculaban la asistencia de unas 25.000 personas.
Además, pidió que su "valiente testimonio" y "su intercesión" sirva para liberar al mundo de la violencia.
De los nuevos beatos, 515 son españoles y siete son extranjeros: tres franceses, un cubano, un colombiano, un filipino y un portugués.
Los fallecidos pertenecen a 33 causas (procesos de beatificación) diferentes, y el acto se celebró en Tarragona porque tiene la causa más numerosa, con 147 muertos. También por lugar de nacimiento, esa diócesis es la más numerosa, con 75 fallecidos.
Tras el mensaje del Papa, unos obispos españoles leyeron la lista de los nombres de los beatificados, cuyos rostros ilustraban una inmensa pancarta desvelada durante la ceremonia.
Conflicto
La Conferencia Espiscopal española había tratado aparentemente de evitar una polémica política al eludir referirse directamente al sensible período de la Guerra Civil en el anuncio de la ceremonia y preferir el término más general de "mártires del siglo XX". Pero el papa Francisco fue más explícito en su mensaje grabado en el Vaticano justo antes de la misa del Ángelus, al referirse a 500 mártires muertos por "su fe durante la Guerra Civil Española" de los años 30 del siglo pasado.
Sin embargo, la referencia del Sumo Pontífice tuvo sabor a poco para las asociaciones de víctimas de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), que calificaron a la ceremonia -descripta por la prensa española como la mayor beatificación en la historia de la Iglesia- como "un acto político de afirmación franquista".
El viernes pasado la plataforma por la Comisión de la Verdad sobre los crímenes del franquismo, que agrupa a más de 100 organizaciones que exigen la reparación a las víctimas de la dictadura, había enviado una carta al Papa en la que solicitaban un pedido de perdón de la Iglesia por haber "apoyado la sublevación militar de Franco contra la República Española en 1936". La institución, seguía la misiva, "consideró la Guerra Civil como 'una cruzada' apoyando a los generales sublevados, legitimó su dictadura fascista y la feroz represión que ésta ejerció sobre los españoles".
Críticas
Entre los sectores más progresistas de la Iglesia, minoritarios en España, también se elevaron algunas voces en contra de esta beatificación masiva, al estimar que la ceremonia suponía "abrir las heridas" del franquismo. Mientras que la Coordinadora por lo Laico y la Dignidad entregó al arzobispado más de 1.700 firmas en contra del acto.
Por su parte, el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, señaló en su homilía que la Iglesia "no busca culpables sino que es casa del perdón". Sin embargo, en otro pasaje de su intervención afirmó que "en él, vuestra noble nación fue envuelta en la niebla diabólica de una ideología" que anuló a millares de ciudadanos pacíficos, incendiando iglesias y símbolos religiosos.
"Los mártires no fueron caídos de la Guerra Civil, sino víctimas de una radical persecución religiosa, que se proponía el exterminio programado de la Iglesia".
| Agencias AFP y ANSA, y Ámbito Financiero |


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