Espera hoy Cristina que Mujica abra pastera Botnia a los científicos

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El Gobierno nacional espera hoy al presidente de Uruguay José Mujica -se reunirá a las 15 con Cristina de Kirchner en la residencia de Olivos-, convencido de que admitirá que los científicos de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) -no piqueteros ni ambientalistas de Gualeguaychú- puedan finalmente ingresar a la cuestionada pastera UPM (ex Botnia) para ejecutar un control ambiental.

Ese escenario fue precisamente el que se acordó con el canciller Héctor Timerman y su par oriental, Luis Almagro, cuando se reunieron días atrás en Buenos Aires para redactar las instrucciones destinadas a la CARU para que se concrete la auditoría sobre contaminación que ordena el fallo de la Corte Internacional de La Haya.

Sin embargo, y tras dar ese acuerdo verbal, desde esa fecha Uruguay no ha accedido a plasmarlo por escrito con el argumento de que no lo exige ese tribunal y que basta con que se examine el río Uruguay.

En la otra vereda, la Argentina sostiene que su pretensión está contenida en la sentencia y ofrece -a cambio de que se abra Botnia- que sean revisadas todas las fábricas que vuelcan al río, en ambas márgenes.

Desde el Gobierno argentino creen que Uruguay actúa con datos y estrategias de Botnia y que no tiene una burocracia eficiente en el tema ambiental. Pero además entienden que la oposición, dentro y fuera del Frente Amplio, se ha malvinizado por este tema y le quiere cobrar facturas a Mujica si cede soberanía, dejando entrar a los argentinos a la pastera finlandesa.

En este marco, la Argentina responde que le basta con que entren los científicos uruguayos que trabajan en la CARU. Que se acceda a ello es lo que espera hoy el Gobierno de la visita de Mujica. El encuentro de ambos mandatarios -al que asistirán también Timerman y Almagro- fue solicitado por el propio presidente oriental el viernes (llamó a la Casa de Gobierno y pidió venir el miércoles, por hoy), aunque la cumbre logró ser mantenida en secreto.

Urgen dos plazos en esta materia. Por un lado, el 2 de junio ambos presidentes se comprometieron en la uruguaya Quinta de Anchorena a sellar la letra chica del monitoreo ambiental en dos meses. Ese plazo se cumple la semana que viene y coincide con la cumbre del Mercosur que se desarrollará en San Juan y que volverá a juntar a la jefa de Estado con su par uruguayo.

En paralelo, desde el 19 de junio corren los 60 días de tregua que concedieron los ambientalistas de Gualeguaychú para no volver a bloquear el paso que conecta a esa ciudad con Fray Bentos, como lo hicieron durante tres años y siete meses.

La cumbre se da en el marco de un enfriamiento en las conversaciones que, precisamente, enervó a los asambleístas, quienes volvieron a discutir la posibilidad de desplegar cortes en la Ruta 136.

En este escenario, ayer el ex presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, hizo un mea culpa y destacó la relación que Mujica, su sucesor, estableció con el Gobierno argentino a pesar del conflicto. «No fui capaz de relacionarme con la Argentina respecto de Botnia; Mujica sí lo logró», dijo. También celebró que Mujica haya alcanzado «avances importantes» con Cristina de Kirchner, entre ellos la temporaria liberación del puente. «Las negociaciones están avanzando muy bien y deseamos que se logre un final feliz», enfatizó.

Por su parte, el ex embajador uruguayo en Buenos Aires Alberto Volonté, cuestionó la falta de «prudencia» de Timerman, en referencia con su estrategia de comunicación basada en la red social Twitter.

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