3 de septiembre 2010 - 00:00

Esperable: se paralizó planta estatizada

La iniciativa impulsada por el Gobierno de estatizar la ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, concesionada a Lockheed Martin, cumplió un año bajo conducción estatal y sólo acumula bronca de los trabajadores, amenazas de paro y denuncias de inactividad de la planta.

El detonante del conflicto entre el delegado gremial Gabriel Morcelli, de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA) que aglutina a los operarios de la ahora denominada Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), y el Ministerio de Defensa es la licitación para adquirir un banco de prueba de motores Allison T-56-A-15, utilizados en el Hércules C 130 de la Fuerza Aérea. La apertura de la licitación será el miércoles próximo y se prevé montar el banco en la I Brigada Aérea de El Palomar.

El delegado Morcelli observó que se trata de «una licitación absolutamente innecesaria, pues ya existe uno operando desde hace tiempo en la planta que fue construido por el fabricante de los motores, la empresa Allison». La institución que comanda el brigadier general Normando Costantino salió al cruce con un comunicado: «La licitación a la que se hace referencia se enmarca en el Plan de Acción Progresiva que está llevando adelante la Fuerza Aérea Argentina por directivas del Ministerio de Defensa, referida al mantenimiento primario de las aeronaves (los Hércules) y no solamente no penalizará el actual Banco de Pruebas instalado en la Fábrica de Aviones (FAdeA - Córdoba), destinado a mantenimiento mayor de dichas aeronaves, sino que, por el contrario, complementará a este último, en forma superlativa». El gremialista reveló que el propio ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, le había asegurado que recibirían cuatro de esos aviones (Hércules) por año en el taller y hasta ahora «no ingresó ninguno». Señaló que el mantenimiento de los C-130 Hércules fue una de las promesas cuando se estatizó la fábrica. El directorio de la empresa estatal está compuesto por: el presidente, Jaime Saiegh; el vicepresidente, brigadier (R) Julio Lombardi, y los vocales, Arturo Puricelli (también es presidente de Fabricaciones Militares, empresa dependiente de Planificación Federal), Horacio Viqueira y Aldo Crece.

Las denuncias del gremio van más allá, mencionan que el nuevo banco por adquirir «favorecería a un taller privado ubicado en la provincia de Buenos Aires». A ese taller se han enviado desde principios de año, con la complacencia del directorio de FAdeA, varios motores de los aviones Pucará y Pampa», agrega el texto.

La fábrica no cuenta con capital de trabajo para sostenerse, necesita recuperar sus capacidades de diseño, desarrollo y producción de aeronaves y sistemas aeronáuticos (piezas, conjuntos y subconjuntos), pero no hay inyección de dinero, los contratos de mantenimiento de diversas aeronaves militares como el Hércules C-130, el Focker 27 y 28, el Tucano, el Mentor, el Pampa y el Pucará son insuficientes. «El Gobierno apostó a la asociación estratégica con la empresa brasileña Embraer para la fabricación de partes de aeronaves, operación que no avanzó más allá de las intenciones, es un círculo vicioso, no podemos cerrar la brecha de conocimiento y avanzar en el proceso de calificación como proveedor de Embraer, si no hay presupuesto para la capacitación conjunta, aún aguardamos que se defina la visita de la comisión de técnicos y diseñadores a la planta de Embraer», agregó el ingeniero.

Otro de los puntos que fueron cuestionados por los operarios es la falta de novedades respecto de la renovación de licencias y habilitaciones que exigen las normas Ram (Reglamentaciones de la Aviación Militar). El delegado gremial afirmó que a fin de mes vence la habilitación del taller de pintura, donde se había pactado pintar las nuevas insignias de los aviones de Aerolíneas Argentinas, y aún no entró ninguno.

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