10 de julio 2013 - 00:00

Esquivel y Goity, los mejores “Addams”

La “familia muy normal”  en su versión para comedia musical.
La “familia muy normal” en su versión para comedia musical.
"Los locos Addams". Libro: M. Brickman y R. Elice. Mús. y letra: A. Lippa.Dir.Mus.: G.Gardelín. Int.: G. Goity, J.Díaz, L.Esquivel y otros. Coreog.: S. Trujillo. Dir. residente: R.Rodríguez Conway. (Teatro Ópera).

Para poder disfrutar de este espectáculo es conveniente no hacer comparaciones, ya que esta versión de "Los locos Addams" (basada en una historieta de Charles Addams) no tiene la excentricidad, ni el humor macabro, ni el delirio gótico-kitsch que caracterizó a aquella inolvidable serie televisiva de los años '60.

El libro de Marshall Brickman y Rick Elice plantea en su arranque un conflicto muy similar al de "Las jaulas de las locas". Los Addams también tienen que aparentar cierta "normalidad" ante sus futuros consuegros, los Beineke, de costumbres mucho más tranquilas y convencionales.

Merlina es ahora una jovencita enamorada y resuelta a casarse con el chico menos indicado. Y en complicidad con su padre (Gabriel Goity) -a quien le confiesa: "Nosotros somos como somos y ellos escuchan a Julio Iglesias"- decide ocultarle la novedad a su madre Morticia (Julieta Díaz), lo que provoca una grave crisis dentro de la familia. Pero la obra desdibuja la malicia y morbosidad de los Addams para ofrecer una visión del matrimonio y del amor algo edulcorada (como el romance que mantiene el Tío Lucas con la luna).

En el otro extremo, el personaje de la abuela (gran lucimiento de Gabi Golberg) divierte con su humor procaz, no apto para menores. Se echa de menos la presencia de "Dedos" (esa mano amputada y con vida propia que colaboraba en las tareas domésticas) y también a aquella parafernalia monstruosa de la mansión Addams, aquí reducida a un par de efectos especiales (como la fugaz aparición de Tío Cosa).

Los cuadros musicales no se destacan por su originalidad y aunque los fantasmas bailen fuera de la tumba, su presencia no resulta perturbadora. Sólo Laura Esquivel, en el papel de Merlina, le hace honor al género deleitando a la platea con su magnífica voz.

Los demás protagonistas cantan con discreción y componen a sus respectivos personajes de acuerdo con los lineamientos exigidos. Aunque es justo señalar que la eficacia de esta comedia se apoya principalmente en el desempeño actoral de Goity, quien con sus dotes de comediante sostiene el ritmo de este espectáculo a puro histrionismo.

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