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Estabilidad: el principal fruto de la dolarización en Ecuador

Era necesario este preámbulo para hablar del tema central de este artículo: la dolarización en Ecuador. ¿Qué tan conveniente ha sido para el país en estos 18 años?
La respuesta es contundente: si el Ecuador no hubiera estado dolarizado, hace rato que hubiera seguido el mismo camino que Venezuela. La dolarización esta sólidamente aceptada según un estudio realizado en el 2014 por Cedatos, con una popularidad del 85% entre la población.
Ecuador tuvo que atravesar todas las penurias del feriado bancario y de una hiperinflación para llevar a un esquema de dolarización que significó ante todo estabilidad en el pueblo ecuatoriano. Por fin dejaron de preocuparse del tipo de cambio y de que su sueldo perdiera valor adquisitivo día a día y se concentraron en trabajar, en producir y sacar adelante sus pequeñas, medianas y grandes empresas.
Las tasas de interés pasaron de un abismal 90 y hasta 100% de interés anual en sucres a un 16% en dólares que en principio también parecían caras pero que a lo largo de estos 18 años se han ido estabilizando en rangos del 9 al 12% para la tasa activa y del 5 al 7% para la tasa pasiva. Esto permitió a los emprendedores a empezar a solicitar prestamos para sus negocios; el sector de la construcción mejoro notablemente durante la primera década de la dolarización, reflejándose en la creación de 150.000 puestos de trabajo en la producción de cemento y cerámica que se duplicó y triplico respectivamente. Las tasas de desempleo que llegaron a estar en un 17% en Guayaquil y 13% en Quito llegaron a estabilizarse alrededor de 4% a nivel nacional.
Para el director de Investigaciones Económicas de Citibank para la región andina, Munir Jalil, explicó que "Ecuador ganó equilibrio en sus cuentas, pero perdió su autonomía monetaria. Es decir, que ante cualquier crisis, no hay forma de reaccionar desde el banco central". Paradójicamente esta "camisa de fuerza" de no poder devaluar la moneda ha sido uno de los factores del éxito de la dolarización. Vean sino el caso de Venezuela con inflación proyectada de 1000.000 % según Bloomberg.
Pero no todo ha sido color de rosas para el Ecuador. Un país que es rico en yacimientos petrolíferos es muy dependiente del precio del oro negro y como tal sufrió bastante en el 2009 cuando el precio del WTI cayó hasta 32, luego vino el éxtasis de ver subir casi parabólicamente el barril a 114 dólares en el 2011 y la reciente debacle del 2014 donde se hundió hasta los 24 dólares. Justamente de esta última crisis petrolera, el Gobierno ecuatoriano que había aumentado su gasto público exageradamente (confiando que los altos precios del crudo iban a mantenerse) y sin poder devaluar la moneda, enfrentó esta crisis implementando una serie de medidas para detener la salida de divisas de la economía. Para empezar, a finales del 2014 incrementó el arancel de 588 productos de importación (maquinarias y equipos de computación). Luego, la primera tanda de sobretasas arancelarias en enero de 2015. El Gobierno decidió restringir las importaciones imponiendo salvaguardias del 7% y 21% a Perú y Colombia respectivamente. Finalmente, Ecuador generalizó la disposición a nivel mundial para un tercio de los productos de importación en marzo de 2015. Sumen a todo esto el ISD (Impuesto a la Salida de Divisas) que actualmente esta en el 5% y tendremos la receta perfecta para una muy mala solución que buscaba equilibrar la Balanza Comercial. El resultado es que muchos negocios volvieron a estar en problemas porque sus productos que antes se vendían más porque costaban menos, ahora veían como sus ventas se congelaban, y con ello venían los despidos de personal, y la rueda de la producción sin uno de sus principales engranajes volvía a ralentizarse. Finalmente el 2017 se retiraron las Salvaguardas y la situación ha mejorado.
La Inflación en el País se ha mantenido en niveles por debajo del 4% anual, sin embargo el último trimestre en Ecuador ha sido deflacionario, algunos analistas económicos coinciden que es un efecto posdesmontaje de esas medidas. La siguiente gráfica compara el IPC (Índice de Precios al Consumidor) entre Ecuador y Argentina desde el 2005 hasta la presente fecha. Las diferencias en el último trimestre son abismales y coinciden con la devaluación del peso argentino y la deflación de los precios en Ecuador.
Concluimos que la Estabilidad Económica que la dolarización brindó a Ecuador constituye su principal fortaleza, que vino para quedarse y que será muy difícil que algún Gobierno se atreva a desmontarla; más bien deberán mantener e implementar medidas para mantenerla. No nos imaginamos un Ecuador volviendo al sucre.
(*)@patitatrader
| Fuentes: Banco Central del Ecuador; INEC; Ecuavisa; DatosMacro.com; El Comercio y AmericaEconomica.com |


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