Estados Unidos y Canadá, a contrarreloj para salvar el NAFTA

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A horas de que venza el plazo, los negociadores intentaban anoche superar las diferencias en cuestión arancelaria y en el acceso al mercado lácteo canadiense.

Ottawa - A pocas horas de que se cumpla un plazo límite, los negociadores canadienses y estadounidenses lograron "un gran avance" al cierre de esta edición sobre un acuerdo renovado del NAFTA, aunque faltaba resolver temas difíciles como los aranceles de Washington y el acceso al mercado de productos lácteos de Canadá, dijeron fuentes de la negociación.

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que Canadá debía firmar el texto actualizado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su sigla en inglés) antes de la medianoche de ayer o enfrentaría la exclusión del pacto. Washington ya llegó a un acuerdo paralelo con México, el tercer miembro del pacto.

"Mucho avance, pero aún no llegamos. Todavía tenemos un par de temas complejos, por lo que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo", dijo el embajador de Canadá en Washington, David MacNaughton, afuera del edificio de Ottawa donde estaban reunido los funcionarios de su país. "Soy cautelosamente optimista, pero ya veremos", agregó.

Las conversaciones se llevan a cabo por teléfono, y los negociadores canadienses, incluida la ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, permanecen en Ottawa, a diferencia de las sesiones de negociación anteriores.

Peter Navarro, asesor de Comercio del presidente de Estados Unidos, dijo que ambas partes estaban negociando "de buena fe" y que el resultado de las conversaciones se conocería a más tardar hoy por la mañana.

Una fuente de Ottawa directamente familiarizada con las conversaciones dijo que las dos partes estaban muy cerca, mientras que otra dijo: "Estamos cerca, pero aún no llegamos".

La oficina del representante comercial de Estados Unidos dijo a las partes interesadas que Washington estaba en camino de llegar a un acuerdo con Canadá para ayer a la medianoche.

Mientras que otra fuente canadiense consideró que el Gobierno del primer ministro Justin Trudeau no daría nada por sentado hasta que Trump firme el documento.

Como parte de cualquier acuerdo, Canadá parece encaminada a ofrecer un mayor acceso a su mercado lácteo altamente protegido, como lo hizo en pactos separados con la Unión Europea (UE) y las naciones del Pacífico.

El influyente grupo de presión Dairy Farmers of Canada, que se opone firmemente a la idea, dijo en un comunicado que insiste en que "cualquier acuerdo final del NAFTA no debería tener un impacto negativo en el sector lácteo".

Los grupos empresariales estadounidenses se oponen a convertir el acuerdo comercial en un acuerdo bilateral con México, país con el que ya hay consenso, porque las economías de los tres países se entrelazaron estrechamente desde que el pacto original entró en vigor en 1994.

El NAFTA, un acuerdo trilateral suscrito en 1994 entre Estados Unidos, México y Canadá, es una de las bestias negras del presidente Trump, al cual el republicano acusa de haber causado la pérdida de millones de empleos en Estados Unidos, sobre todo en el sector automotriz.

El sábado, repitió sus críticas y señaló que el nuevo acuerdo con México fue "un buen negocio para ambos países". "Veremos qué pasa con Canadá, si se unen deben ser justos", dijo, reiterando sus ataques a los aranceles que protegen el sector lácteo canadiense.

Agencias Reuters y AFP

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