Un momento distendido en el entrenamiento de ayer en el Mineirao. Sabella da indicaciones, Verón sonríe. Estudiantes sabe que esta noche puede ser de gloria.
Falta el último sorbo de la Copa. El más difícil, y Estudiantes tendrá que sacar a relucir toda su estirpe copera para lograrlo. Luego de 38 años, juega una final por la Copa Libertadores de América y tiene enfrente a Cruzeiro de Brasil, en Belo Horizonte, ante su público y en el Mineirao.
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El conjunto platense sabe que no obtuvo un buen resultado en el primer choque (0 a 0 en La Plata ), pero sin embargo irá con toda la fe a buscar el trofeo que tantos recuerdos y emociones le trae a su gente.
El plantel pincha se entrenó ayer por la tarde en el Mineirao con un ánimo muy distendido y con suma confianza de conseguir el objetivo esta noche, en el partido que comenzará a las 21.50 y que contará con el arbitraje del chileno Carlos Chandía. El entrenador Alejandro Sabella ya anunció que su equipo no presentará variantes respecto de la formación que actuó en el partido de ida, aunque no adelantó la estrategia que utilizará. De cualquier manera, es muy posible que plantee un equipo corto, con poco espacio entre los defensores y los volantes, con el objetivo de apostar al contragolpe vía Mauro Boselli o Gastón Fernández.
Llegó el día. Es el momento que tanto esperaron su gente, sus jugadores y su cuerpo técnico. Estudiantes está al borde de cumplir el sueño gestado hace casi cinco meses y por eso los más de tres mil hinchas que llegaron a Brasil tienen una sola meta: alzar la Copa.
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