9 de julio 2009 - 00:00

Estudiantes obtuvo un empate que tiene sabor a derrota

Juan Sebastián Verón lucha con Marquinhos. Estudiantes intentó, pero no pudo. Abajo, la gran fiesta previa de Estudiantes con bengalas multicolores y un espectáculo con rayos láser.
Juan Sebastián Verón lucha con Marquinhos. Estudiantes intentó, pero no pudo. Abajo, la gran fiesta previa de Estudiantes con bengalas multicolores y un espectáculo con rayos láser.
Estudiantes no pudo. Luchó, atacó y hasta pegó patadas, pero se encontró con un equipo brasileño muy firme, con un arquero espectacular que salvó cinco situaciones claras de gol, y con mucha autoridad para cerrar los espacios. Un equipo con mucha garra, que devolvió golpe por golpe.

Cruzeiro tuvo a Wagner como armador y cerebro para enlazar con Wellington Paulista y Kleber, que forzaron muchas infracciones de la defensa pincha.

En el primer tiempo, Estudiantes tuvo tres jugadas claras de gol y en las tres Fabio se lo impidió. La primera fue un tiro libre de Verón que sacó por arriba del travesaño; la segunda, una aparición por derecha de Enzo Pérez con remate a quemarropa que el arquero volvió a tapar; y la tercera (cuando concluía el período), una volea de Verón que el arquero tapó en forma espectacular.

Con el correr de los minutos, Estudiantes arriesgó más, adelantando a sus volantes y presionando en forma agresiva en la búsqueda de la pelota, pero Cruzeiro supo achicar los espacios hacia atrás y aunque renunció a contraatacar, no se refugió en su área, sino en tres cuartos de cancha.

Fabio siguió mostrando sus increíbles reflejos y tapó en forma consecutiva un remate de Boselli y un cabezazo de Desábato que parecían gol.

Los brasileños respondieron al juego fuerte, y Verón sufrió un corte por un codazo de Ramires, ante la pasividad del árbitro uruguayo Larrionda, quien permitió el roce de los dos equipos.

Estudiantes se fue desesperando y perdió precisión en el manejo de la pelota. Los pelotazos largos reemplazaron a los toques y eso favoreció a Cruzeiro, que hasta se animó a intentar algún contraataque, y Wellington casi consigue el gol ante la salida de Andújar.

Sabella intentó con Maximiliano Núñez por Leandro Benítez, para tratar de recuperar el manejo pulido de la pelota, pero el partido estaba muy caliente y friccionado y no favoreció al juego del diminuto enganche.

En el forcejeo de los últimos minutos, Estudiantes se fue alejando del arco de Fabio, y las situaciones más claras las tuvo Cruzeiro, con un remate de Wagner que pasó muy cerca y otro de Wellington por arriba del travesaño, que le hubieran dado un triunfo injusto a Cruzeiro y más de media Copa.

Estudiantes ahora deberá sacar toda su estirpe copera para ganar en el Mineirao y llevarse la Copa Libertadores. No le quedan alternativas, y aunque está acostumbrado a definir de visitante (eliminó a Nacional ganándole en el Centenario), la cosa no será fácil, porque éste es un equipo brasileño atípico, porque cuando tiene que jugar, juega, y cuando el partido se hace luchado, lucha como el mejor.

Estudiantes, entonces, tendrá que tener mucho más fútbol que el que mostró anoche y la misma garra. Pero, fundamentalmente, va a tener que tener paciencia, porque es un partido para esperar el desgaste de los brasileños y aprovechar el gran ancho de la cancha para contraatacar. Es difícil, pero no imposible.

Dejá tu comentario