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Estudiantes obtuvo un empate que tiene sabor a derrota
Juan Sebastián Verón lucha con Marquinhos. Estudiantes intentó, pero no pudo. Abajo, la gran fiesta previa de Estudiantes con bengalas multicolores y un espectáculo con rayos láser.
Estudiantes se fue desesperando y perdió precisión en el manejo de la pelota. Los pelotazos largos reemplazaron a los toques y eso favoreció a Cruzeiro, que hasta se animó a intentar algún contraataque, y Wellington casi consigue el gol ante la salida de Andújar.
Sabella intentó con Maximiliano Núñez por Leandro Benítez, para tratar de recuperar el manejo pulido de la pelota, pero el partido estaba muy caliente y friccionado y no favoreció al juego del diminuto enganche.
En el forcejeo de los últimos minutos, Estudiantes se fue alejando del arco de Fabio, y las situaciones más claras las tuvo Cruzeiro, con un remate de Wagner que pasó muy cerca y otro de Wellington por arriba del travesaño, que le hubieran dado un triunfo injusto a Cruzeiro y más de media Copa.
Estudiantes ahora deberá sacar toda su estirpe copera para ganar en el Mineirao y llevarse la Copa Libertadores. No le quedan alternativas, y aunque está acostumbrado a definir de visitante (eliminó a Nacional ganándole en el Centenario), la cosa no será fácil, porque éste es un equipo brasileño atípico, porque cuando tiene que jugar, juega, y cuando el partido se hace luchado, lucha como el mejor.
Estudiantes, entonces, tendrá que tener mucho más fútbol que el que mostró anoche y la misma garra. Pero, fundamentalmente, va a tener que tener paciencia, porque es un partido para esperar el desgaste de los brasileños y aprovechar el gran ancho de la cancha para contraatacar. Es difícil, pero no imposible.


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