Juan Sebastián Verón se abraza con Diego Galván festejando el único gol del partido. Estudiantes ganó, pero no le sobró nada ante Nacional.
La premisa principal era ganar, y se cumplió. La segunda, que era sacar un par de goles de ventaja, no se pudo concretar, y el gran atenuante fue la lesión de Juan Sebastián Verón, la pieza fundamental de este equipo, que sólo jugó en plenitud 20 minutos y que trotó los otros 25 que estuvo en la cancha preocupado por su lesión en el gemelo que lo dejó en los vestuarios en el entretiempo.
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Hay que decir también que Nacional es un equipo superior a Defensor Sporting, el rival que Estudiantes eliminó en cuartos de final, que tiene un mediocampo equilibrado donde Oscar Morales y Arismendi marcan y raspan para que Álvaro Fernández y Nicolás Lodeiro jueguen.
Por eso, no le va a ser fácil al equipo de La Plata clasificar para la final, sobre todo si juega de entrada el moreno Santiago García (quien extrañamente estuvo en el banco). Un delantero que tiene potencia, movilidad y gol.
Volviendo a Estudiantes, no jugó bien y ganó con lo justo. Supo aprovechar una «avivada» de Verón, que hizo rápido un tiro libre para el desborde de la Gata Fernández y la entrada por sorpresa de Diego Galván, para ponerse 1 a 0 y desperdició dos muy claras por Mauro Boselli, una al principio del partido y otra sobre el final, que le hubieran dado tranquilidad para afrontar el miércoles la revancha.
Lo cierto es que a Estudiantes le costó acomodarse en la cancha y cuando lo logró, se lesionó Verón, lo que hizo que bajara sensiblemente su nivel y le permitiera a Nacional crecer y hacer peligrar el resultado (sobre todo cuando ingresó Santiago García por el inexpresivo Alexander Medina).
Después, el ingreso del ex Temperley, Maximiliano Núñez, le dio volumen de juego y terminó mejor que los uruguayos, justificando el triunfo.
Estudiantes viaja a Uruguay con la pequeña ventaja de un gol, lo que obliga a Nacional a buscar el triunfo. Si recupera físicamente a varios soldados que tiene tocados (Verón, Enzo Pérez, Cellay) puede llegar a ser finalista, pero tendrá que mostrar todos los pergaminos y hacer valer la mística copera que ha demostrado hasta ahora, porque Nacional también es un equipo con alcurnia en la Libertadores y tiene tanta hambre como Estudiantes. Por eso el partido es de pronóstico reservado.
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