Argentina no sólo litiga en Nueva York contra el fondo Burford por la renacionalización de YPF en 2012. Otro fondo, el Eaton Park, espera agazapado en primera instancia la decisión final de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, para avanzar en su propia causa. En este caso, por no menos de u$s500 millones. Así como Burford le reclama al país por sentirse damnificado por la forma en que el Gobierno de Cristina de Kirchner realizó la nacionalización y dejó afuera al 25% de la empresa que mantenía el Grupo Petersen (ver nota pagina 7), Eton Park litiga por ser socio, pero sin haber vendido su parte. Según Eton, la manera de realizar la nacionalización prohibiendo que se repartieran dividendos durante un tiempo -también el argumento de Burford- hizo que las acciones de las empresas cotizantes en Nueva York se desplomaran, perjudicando a los inversores privados que quedaron fuera del proceso. Este sólo alcanzó el 51% de Repsol, a la que se le pagaron u$s5.371 millones. El resto de los socios (entre ellos, el Grupo Petersen y Eton) no recibió dinero por la reestatización (según la propia ley que autorizó la operación), a la vez que se les prohibió recibir dividendos, lo que derivó, supuestamente, en una pérdida en el valor de los activos. Al menos esto es lo que reclama Eton ante el tribunal de primera instancia de Loretta Preska (sucesora de Thomas Griesa en las causas contra Argentina), quien ya falló en diciembre del año pasado a favor de Burford.
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Eton Park había adquirido en diciembre de 2010 el 1,63% del capital de YPF (entonces controlada por Repsol) por unos u$s250 millones, y nunca vendió su parte. Esto la separa del caso de Petersen, que luego de la renacionalización vendió sus acciones a un grupo financiero, mientras que el derecho del juicio contra la Argentina lo compró el fondo Burford, un especialista en litigios de empresas concursadas o en bancarrota contra terceros supuestamente provocadores de esas quiebras. El argumento de Repsol para vender estas acciones a Eton fue que la empresa necesitaba capitalizarse para avanzar en otras inversiones en territorios "menos complejos" como la Libia de Muamar Gadafi y otros mercados del norte de África. Eton no era un desconocido en la Argentina. Ya había ingresado en 2019 en Pampa Energía, comprando el 5% de la compañía. En estos tiempos se presentaba como un poderoso fondo concentrado en inversiones de energía, que prometía volcar miles de millones de dólares a un mercado que prometía ser muy rentable. Entonces se hablaba insistentemente de la decisión del Gobierno de Cristina de Kirchner de revalorizar las tarifas de los servicios energéticos, decisión que nunca se tomó.
En el momento de la expropiación, YPF tenía un valor aproximado de u$s15.300 millones, y la acción se pagó unos u$s39. La última cotización en Wall Street fue de u$s24,31. En estos números se basa Eton para realizar su reclamo.
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