9 de abril 2010 - 00:00

Europa del Este observa con recelo

Barack Obama se esforzó por asegurar a los países de Europa oriental que el acuerdo de desarme firmado con Rusia no irá contra sus intereses.
Barack Obama se esforzó por asegurar a los países de Europa oriental que el acuerdo de desarme firmado con Rusia no irá contra sus intereses.
Praga - Praga se ha convertido en un símbolo de los esfuerzos en desarme nuclear del presidente de EE.UU., Barack Obama, pero en Europa del Este el mandatario estadounidense no es tan popular como en otras latitudes debido a su afán por recomponer las relaciones con Rusia.

Un año después de lanzar en la capital checa un llamamiento a favor de un mundo sin armas nucleares, Obama firmó ayer con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, un tratado clave para reducir los arsenales atómicos.

Hay personas en Europa del Este que destacan las virtudes de Obama, pero muy lejos del tono con el que se le ensalza en países de Europa Occidental como Alemania, Francia o España. «Una explicación a la menor popularidad de Obama en Praga y en Europa Central y Oriental en general es por una sensación de inseguridad respecto a Rusia», explicó Jiri Pehe, uno de los analistas checos más reputados y ex asesor de Vaclav Havel, el primer presidente del país tras la época comunista.

«Estos países tienen una memoria trágica sobre Rusia y se considera que esta política de renovar las relaciones con Rusia es un poco ingenua», agregó Pehe al recordar el período de dominación soviética que padeció Europa Oriental. A finales de 2009, un estudio de la «German Marshall Fund» advirtió de la brecha en la popularidad de Obama entre el Este y el Oeste, al considerar que los europeos orientales eran «más cínicos en su percepción de un líder con carisma como Obama».

Entre los resultados se mostraba que un 53% de los europeos del Este veían a EE.UU. de forma positiva, mientras que en los países occidentales esa percepción alcanzaba el 63%.

Además, mientras que sólo un 25% de los encuestados en la parte oriental europea consideraba que las relaciones con EE.UU. habían mejorado, un 43% de los occidentales lo creía así, un cambio impulsado sobre todo por el «efecto Obama».

El estudio concluía que «si hay una parte de Europa donde la Administración Obama todavía no ha conectado con el público, es en Europa Central y Oriental».

La razón principal es que entre los atlantistas países de Europa del Este reina un cierto desengaño, porque se consideran peor tratados que con la administración del anterior presidente George W. Bush.

«Antes pensábamos que éramos aliados especiales para EE.UU., pero con el cambio de administración se trata a estos países como a simples miembros más de la OTAN, eso ha creado cierto daño psicológico y la gente se siente defraudada», sostiene Pehe.

La decisión de Obama de no seguir adelante con el proyecto de la anterior administración republicana de EE.UU. para instalar un escudo antimisiles en República Checa y Polonia, tras la dura oposición del Kremlin, es visto como un ejemplo de un menor compromiso de Washington con la región.

El presidente de EE.UU. comió anoche con los líderes de 11 países de Europa Central y del Este (Bulgaria, Estonia, Croacia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovenia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) en la residencia del embajador estadounidense en Praga, un acto destinado a reafirmar el compromiso de Obama con la región. Los principales temas fueron las relaciones con Rusia, la situación en Afganistán y la seguridad energética.

«Este es un gesto simbólico con el que Obama tratará de calmar ciertas dudas y les dirá, creo, que mejorar las relaciones con Rusia no se hará a costa de los países de Europa Central y Oriental», concluyó Pehe.

Agencia EFE

Dejá tu comentario