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Excelente concierto de jazz de Adrián Iaies y su trío
El trío sin percusión Iaies-Bayón-Loiácono ofrece un muy buen concierto de jazz, en el más puro sentido del término.
Adrián Iaies es un pianista de actividad intensa. Compositor prolífico considerando que se trata de un género que no está destinado al consumo masivo. Activo productor de discos que ha grabado solo o con distintas formaciones y que ha publicado a través de diferentes sellos o por sí mismo cuando aquello no fue posible. Pero además, es alguien interesado por la gestión cultural: fue durante un tiempo el responsable del sello S'jazz dentro de una disquera multinacional y desde hace varios años es el curador del festival de jazz que sostiene el gobierno porteño.
De entre todos, hay un lugar en Buenos Aires en el que Adrián Iaies se siente especialmente cómodo y al que vuelve cada vez que se le presenta la oportunidad. Le gusta el Café Vinilo y se lo ha visto muchísimas veces allí, también con los planes más diversos.
Esta vez la idea es hacer un ciclo de cuatro sábados en un formato mixto. El pasado fin de semana y el 18 de octubre, tocará en trío, sin batería, presentando exclusivamente temas propios, en su gran mayoría inéditos. Los sábados 11 y 25, en cambio, volverá al cuarteto (con Martín Sued en bandoneón, Juan Manuel Bayón en contrabajo y Pepi Taveira en batería) para sus "Tango Reflections" y los materiales incluidos en su álbum "Vals de la 81th & Columbus", que grabó hace poco para un sello neoyorquino.
Lo que vimos entonces fue lo del "drumless" trío. Empecemos por el repertorio. Hubo muchas piezas no conocidas: "Asiusedmi", "El traje de Hank Jones", "Sólo París cuando llueve", "Ideas en el borde", "Happiness is not my business". En dúo bellísimo con el contrabajista Bayón hizo otra novedad, "Villa Ocampo"; y hubo otra dupla con Mariano Loiácono para "A propósito de Tommy Flanagan", un tema incluido en el disco "Melancolía". Repasó algunas composiciones ya grabadas: "Todos sabemos que no es así y "Valsesito para una rubia tremenda", que escribiera alguna vez para su hija.
El lenguaje elegido para la ocasión fue básicamente el de la balada, en su estructura binaria tradicional o en el más original del 3/4 de "Para siempre". A partir de allí, presentados los temas, siempre de mucho lirismo, tanto Iaies como sus compañeros (todos con herramientas de sobra) se dieron a la tarea de improvisar, sin abusos virtuosísticos, respetando los climas. El estilo del jazz clásico le sienta muy bien al pianista y lo deja claro aun cuando lo desarrolla desde sus propios temas. Bayón, de amplia experiencia, es el complemento necesario, tanto cuando le toca hacer base como cuando se expresa en sus solos. Loiácono, alguien que hace rato dejó de ser una joven promesa, es brillante en su juventud, sólido en la afinación, prolijo en el sonido tanto en la trompeta como en el fliscorno, e inspirado a la hora de improvisar.
Sin urgencias de disco nuevo, por el solo placer de tocar. Con materiales nuevos que se irán fogueando con el público, lo que ofreció en este caso Iaies con su trío sin percusión, fue un muy buen concierto de jazz, en el más puro sentido del término.


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