10 de noviembre 2010 - 00:00

Éxito por política; no por el viento de cola

Podría definirse como un superclásico de la economía doméstica: la ortodoxia frente a la heterodoxia. Por un lado, José Luis Espert, habitual columnista de Ámbito Financiero, se explaya sobre la inflación. Advierte que los precios desde 2004 estuvieron en franca expansión y lo seguirán estando. En el otro rincón, Iván Heyn, integrante de la agrupación kirchnerista La Cámpora, menciona que la evolución de la economía argentina no es producto de la «suerte» o del «viento de cola». Para este economista, el éxito se basa en la política aplicada al desarrollo. Aquí, las dos vertientes.

Iván Heyn (Economista)
Iván Heyn (Economista)
Los años de la administración de Néstor Kirchner fueron de elevado crecimiento y resultados notoriamente exitosos, que entre otros rubros se ejemplifican en: baja del endeudamiento, superávits gemelos, diversificación de las exportaciones y aumento de la producción industrial, del trabajo registrado y de los salarios reales.

Distintos analistas han intentado interpretarlos como meros hechos de la casuística. La supuesta profundidad de estos estudiosos se sintetiza en términos como «suerte», precios internacionales favorables, o el tan concreto «viento de cola». Sin embargo, los hechos muestran que la explicación del éxito está en la concepción y la forma de gobierno de la política económica en función del desarrollo económico entendido como la capacidad para crear y distribuir socialmente la riqueza a fin de promover o mantener la prosperidad o bienestar económico y social.

El entorno macroeconómico del modelo imprimió un marco general para las conductas de los distintos agentes económicos que favoreció el proceso de desarrollo observado, y ello además tuvo consecuencias estructurales; a su vez, como señalaba Marcelo Diamand, la composición de la estructura productiva genera condicionamientos sobre la evolución de las variables macroeconómicas y, consecuentemente, sobre su estabilidad.

Es que las estructuras productivas poco diversificadas presentan una menor capacidad de absorción de los diversos shocks -internos o externos- que surgen en cada ciclo económico, generando consecuentemente un contexto económico con recurrentes períodos de volatilidad e inestabilidad. En tanto este rasgo tiende a ser más marcado en aquellas estructuras productivas con escaso valor agregado, este aspecto cobra particular relevancia para el caso argentino.

En este sentido, la aplicación y sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo se ha mostrado como una condición necesaria. Para ello resultó decisiva la intervención del BCRA comprando los dólares provenientes del superávit comercial vía emisión monetaria y esterilizando por la misma vía la colocación de títulos, a lo que sumó controles a los ingresos de capitales para evitar la apreciación cambiaria y para quitarle volatilidad al tipo de cambio de largo y mediano plazos, administrando en el corto plazo cierto nivel de volatilidad para evitar la especulación.

Este esquema macro requiere también de los derechos de exportación, ya que garantizan un equilibrio de rentabilidades entre las distintas actividades y aplacan los efectos inflacionarios que podría tener un esquema de tipo de cambio real alto por el traslado de los precios internacionales al mercado doméstico.

El esquema cambiario en conjunto con las medidas señaladas han sido condición necesaria, pero no suficiente, para el éxito económico observado. Muchos analistas intentan simplificar la política económica de los últimos años en el esquema cambiario, pero existieron una serie de medidas de política económica fundamentales que explican el éxito del modelo:  

  • Una agresiva reestructuración de los pasivos del sector público para bajar los costos financieros y ganar autonomía, que permitió expandir la inversión pública y los márgenes de intervención del Estado vía políticas fiscales. En este rubro es destacable la inversión en educación, que supera los 6 puntos porcentuales del PBI. 

  • Una activa política comercial que a fines de 2005, cuando crecían las importaciones, permitió contener y empujar decisiones de inversión. Muestras de esto fueron las licencias no automáticas, negociaciones comerciales en el Mercosur, ALCA, que tuvieron fuerte influencia en el sector industrial, desde el sector textil y del calzado hasta el sector automotor, que ya contaba con un régimen administrado de comercio. 

  • Políticas de mercado de trabajo relacionadas con la reactivación de los mecanismos de discusión paritaria y de aumento del salario mínimo vital y móvil, que no sólo impactaron sobre las condiciones de trabajo, sino que también impulsaron el mercado interno vía demanda agregada. 

  • Una política de nacionalización de empresas de servicios en aquellos lugares donde los procesos de inversión no avanzaban, como las empresas de aguas, el espacio radioeléctrico, el Correo Argentino, ferrocarriles, aerolíneas, etc.  

  • Un esquema de acuerdos de precios y de subsidios cruzados con el fin de contener los precios de los alimentos básicos que, a pesar de ser criticado, determina que en nuestro país en comparación con Brasil, Chile y Uruguay el aceite vegetal sea un 50% más barato, la harina de trigo valga la mitad o menos y la leche la mitad que en Brasil.  

  • Una reforma del sistema previsional que permitió profundizar las mejoras sociales que la macro no resuelve sola, dejando a nuestro país con tasas superiores al 90% de los jubilados, con el programa de transferencia de ingresos más grande de América Latina, destinando el 0,8% del PBI a la AUH. Reforma que además permitió reestructurar el eje de endeudamiento.  

  • Utilización de las reservas del BCRA en el medio de la crisis para bajar los costos de financiamiento del sector público.

    La concepción de que la riqueza y el bienestar no son resultado de fuerzas que se encuentran por fuera del control de los hombres, sino más bien de políticas económicas correctas, es uno de los mayores legados que Néstor Kirchner ha dejado a una nueva generación de economistas que se formó durante su gestión.
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