• La Argentina espera que el tribunal acepte el caso contra fondos buitre.
Thomas Griesa
La Argentina espera hoy por un imposible: que el juicio contra los fondos buitre aparezca en el listado de unos nuevos 30 casos que la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos tratará este año. Éste se conocerá hoy a las 9.30 de Washington (10.30 de Buenos Aires) e inmediatamente la oficina de prensa lo hará público. Será la segunda nómina de juicios que el máximo tribunal resolverá durante el ejercicio judicial norteamericano, luego de los 13 casos conocidos la semana pasada, donde no figuró el argentino. Hasta el viernes pasado, desde el estudio que representa al país, el Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton (CGS&H), no habían recibido ningún tipo de indicio sobre la posibilidad de que los jueces de la Corte acepten el caso. En general, cuando algún caso despierta interés, hay algún pedido de informes a los abogados que representan a las partes, lo que no sucedió hasta la semana pasada. No es igualmente una cuestión terminante, pero sí alerta sobre que aún no hay movimientos de la Corte, ni a favor ni en contra.
En total, la cantidad de causas que el Tribunal acepta por año calendario no supera las 70 (de más de 7.000 presentadas), y recién hay un listado de 13 que aparecieron el lunes de la semana pasada, cuando se emitió el primer comunicado en este sentido. Para hoy se esperan unos 30, con lo cual habrá al menos una oportunidad más para la Argentina, ya que antes que termine octubre podría haber un tercer y hasta un cuarto programa de causas aceptadas por la Corte. Luego, si para la aparición del último listado de octubre no aparece el caso argentino, aún habrá una posibilidad más: que desde el Gobierno de los Estados Unidos aparezca un pedido especial para que los jueces traten el caso, gestión que hasta ahora la administración de Barack Obama aún no consideró ni hubo tampoco comunicaciones desde Buenos Aires con el Gobierno norteamericano para que esto suceda.
Ante el panorama, y si el caso argentino no apareciera en ninguno de los listados que la Corte está publicando para su tratamiento en el año judicial, los escenarios son los siguientes.
Que explícita y públicamente la Corte rechace el juicio entre la Argentina y los fondos buitre, para lo que debería plantear las justificaciones por escrito de su posición. Si esto sucediera, indefectiblemente quedaría en firme el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que les dio la razón en un 100% a los fondos buitre que litigan contra la Argentina, obligando a pagar al contado unos u$s 1.330 millones al Elliot, Olifant, Aurelius y unos 13 particulares; siguiendo además a rajatabla el fallo de primera instancia de Thomas Poole Griesa.
Que no haya ningún pronunciamiento de la Corte, pero aclarando que se esperará que terminen todos los tiempos procesales en la segunda instancia judicial. Esto implicaría que antes que la Corte Suprema acepte o rechace el caso, se esperará lo que suceda con el recurso "en banc" que presentó el país luego del fallo de la Cámara de Nueva York, y que implica el reclamo para que todos los jueces de esa instancia fallen sobre el caso. La Argentina no espera que los magistrados tuerzan el destino negativo de la Cámara (donde el resultado fue 3 a 0 a favor de los fondos buitre), sino ganar tiempo hasta, al menos, marzo u abril del año próximo. Recién allí la Corte diría si acepta o no el caso.
Que voluntariamente la Corte le pida al Gobierno de los Estados Unidos su opinión sobre: a) si debe aceptar el caso y b) quién tiene razón para el Ejecutivo norteamericano. Como el Gobierno de Barack Obama no tiene tiempos límites para dar su opinión, el tiempo de resolución se extendería al menos un año más. Sería la situación más cómoda para el país, ya que mientras esto sucede, se mantendría el "stay" por el cual la Argentina podría continuar liquidando los intereses y capitales de la deuda con soberanía en Nueva York sin peligros de embargos. Además, podría extender los tiempos de resolución de la Corte hasta más allá de fines de 2015, con lo que sería otro presidente el que debería resolver el caso.
El Gobierno de Cristina de Kirchner ya reabrió el tercer llamado a reestructurar deuda en default, sin fecha de vencimiento, en un intento de llevar un guiño ante la Corte. La intención, bajo recomendación del estudio CGS&H, es siempre mostrarse dispuestos al diálogo y a la negociación. Igualmente, en términos históricos, el momento ideológico de la Corte no es favorable al país. El tribunal está dominado por jueces de origen republicano (4 a 3), defensores del criterio básico de "los contratos se respetan y se cumplen", tal lo manifestado en sus escritos tanto por Thomas Griesa como por la Cámara de Nueva York (donde igualmente la única jueza demócrata, Rosemary Pooler, también votó contra la Argentina).
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