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Faggionato, la hora final ante el jury
Federico Faggionato Márquez
El Consejo de la Magistratura definió elevar a juicio al juez por cinco acusaciones de supuesto mal desempeño, entre las que se encuentran la supuesta apropiación de una cosecha de soja que estaba bajo su custodia, la firma de presuntas resoluciones arbitrarias, y la supuesta discrecionalidad generalizada en el manejo de su juzgado.
Durante el proceso, Faggionato Márquez, quien tiene más de 30 denuncias por mal desempeño en tratamiento en el Consejo, sostuvo una férrea defensa hasta el final y aseguró que el jury en su contra se debía a «intenciones políticas», supuestamente relacionadas a causas de narcotráfico que él investigaba en la zona de Zárate-Campana. En su alegato final, el magistrado sostuvo que era un «perseguido político» y que «no hay absolutamente ningún elemento que pruebe que sea verdad la acusación».
Más allá de su convencida autodefensa y los numerosos testigos que citó su abogado, Marcelo Brito, para demostrar su buen desempeño, las perspectivas de Faggionato Márquez no son alentadoras: tanto desde el oficialismo como de la oposición preveían la destitución de un juez que, luego de las polémicas del año pasado, incomoda a todos. Su suerte se dio vuelta el día que el plenario del Consejo de la Magistratura definió el juicio político en su contra y ningún consejero del oficialismo se presentó para votar.
El jurado encargado de definir la situación del magistrado está integrado por los jueces de cámara Juan Giúdice Bravo y Jorge Villada, los diputados Rubén Lanceta (UCR) y Juan Manuel Irrazábal (Frente para la Victoria), los senadores Juan Carlos Marino (UCR) y Marina Riofrío (Frente para la Victoria) y el abogado Daniel Medah.
Como fiscales actuaron el presidente del Consejo de la Magistratura, el juez Luis Cabral y el senador y titular de la UCR, Ernesto Sanz, quienes insistieron durante el proceso que se trataba de un juicio político donde se tenía que evaluar el desempeño del juez, más allá de las denuncias penales que existen en su contra.
En este sentido, Sanz resaltó que «aquí estamos haciendo referencia y apuntando al mal desempeño de Faggionato Márquez, ésa es la figura que el jurado de enjuiciamiento debe tener en cuenta al momento de evaluar las pruebas inobjetables que acercamos los consejeros Cabral y Sanz. La clave en la acusación es la arbitrariedad que tuvo el juez en muchísimas de sus decisiones, completamente antojadizas y de las que ya dimos suficiente cuenta».
Uno de los testimonios más duros contra la actuación del juez fue el del ex ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, León Arslanian, quien acusó al juez de supuestamente operar a favor de «un grupo de policías malos» sospechados de corrupción. El ex funcionario aseguró durante el juicio que Faggionato Márquez habría negado «órdenes de allanamiento y otros trámites demorando investigaciones criminales complejas hasta hacerlas fracasar».
Sanz retomó estas imputaciones en su alegato final, al sostener que «no dudamos de la buena voluntad de la llegada del juez Federico Faggionato Márquez al juzgado federal de Campana cuando se hizo cargo, pero en algún momento hubo un click, un cambio que sólo él sabrá cuál es. Podría ser la maldita policía, como en algún momento fue bautizada la Policía Bonaerense».
El veredicto se conocerá hoy a las 13, en la sede del Consejo de la Magistratura. De ser destituido, Faggionato Márquez perdería sus fueros de magistrado y, a partir de ese momento, podría ser arrestado si se negara a declarar. Entre las causas penales que se le imputan se encuentra la pesquisa por las supuestas irregularidades en su actuación durante un allanamiento de la Policía Federal, en el que encontraron a tres oficiales bonaerenses en un galpón con más de 200 kilos de cocaína, quienes según explicaron, estaban ahí por orden del juez. Faggionato Márquez ya fue indagado por ese caso y el juez de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta, debe pronunciarse sobre su situación.

