12 de noviembre 2014 - 00:00

Fascinante historia del espejo

Fascinante historia del espejo
Sabine Melchior Bonnet "Historia del espejo" (Bs. As., Edhasa-Club Burton, 2014, 446 págs.)

Sócrates comprometía a las personas jóvenes para que, si eran hermosas, se volvieran dignas, y si eran feas, supieran disimular su desgracia a través de la educación. El espejo era una forma material de "conócete a ti mismo". Refleja y lleva a la reflexión. Muestra a la persona sus límites. El espejo serviría para la transformación, según lo que Diógenes Laercio anotó que sostenía el maestro de los filósofos griegos. Pero el espejo, acaso es, sólo como el cuchillo, un objeto, un utensilio, una herramienta, que propicia tanto la humildad como la vanidad, la modestia como la jactancia, tanto la búsqueda de la perfección como la altanería disfrazada de coraje. Y tanto el espejo como el cuchillo son herramientas humanas que están presentes en mitos y leyendas, en anécdotas históricas, en cuentos y obras de arte.

El espejo pasó de ser un adminículo caro y raro a ser una cosa banal que se encuentra por todas partes, de ser un elemento mágico pasó a ser un mueble. Está tan integrado a nuestra vida diaria que sólo obras tan singulares y específicas como la "Historia del espejo" de Melchior-Bonnet llevan a reconocer el lento desarrollo que tuvo su desaseada y curiosa evolución, las peripecias que fue atravesando para pasar de la breve superficie de metal (de plomo, de hierro, de cobre, de oro) a las paredes cubiertas de espejos de un salón de Versalles que cobró fama en el mundo.

Es gracias a este libro, de extrema elegancia en su diseño y fascinante en su contenido, que se conoce que junto a los obstáculos técnicos y económicos, estuvieron los cuestionamientos religiosos, psicológicos, morales y las múltiples fantasías supersticiosas que lo acosaron. "Para el hombre de hoy, habituado a encontrar su imagen a cada paso a través de los espejos, las fotos, los celulares, las cámaras digitales, es difícil comprender el extraordinario impacto que tuvo sobre la sensibilidad la posibilidad de mirarse de pies a cabeza", señala la autora, y agrega: "¿Cómo podía uno convivir con un rostro o vestir un cuerpo que, sin la seguridad del espejo, se conocía únicamente a través de la mirada del otro? Imaginemos la sorpresa de aquel que se encuentra frente a su imagen por primera vez". Y esa primera vez puede ser la del mítico Narciso frente a su imagen en un lago, la del descubrimiento de un otro que es él mismo que realizan los orangutanes de rasgos evolutivos humanoides cuando se los enfrenta a un espejo, o la que describe el psicoanalista Jacques Lacan en lo que llamó "el estadio del espejo", que es cuando el niño delante del espejo deja de tener la imagen fraccionada de su cuerpo para reconocer su unidad, adquiere una nueva capacidad; el espejo es "matriz de lo simbólico".

El deslumbrante libro de la historiadora francesa Sabine Melchior-Bonnet recorre las etapas materiales, industriales, de la "Historia del espejo", va de las especulaciones de la antigüedad, las meditaciones metafísicas de la espiritualidad medieval a la urbanidad burguesa que deriva en el narcisismo colectivo. Tres capítulos finales parten de "la extrañeza inquietante" que sigue instalando el que fuera considerado un objeto demoníaco, el que propone engaños e ilumina monstruos. A todo esto se suma que cada página del texto está enriquecida por imágenes ad hoc. Sabine Melchior-Bonnet ha publicado cuatro libros que tienen algo de especular, de mostrar una imagen invertida: "Historia del espejo" y "Historia de la frivolidad", "Historia del matrimonio" y "Historia del adulterio".

M.S.

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