3 de febrero 2014 - 00:00

Fayt: tormentas y mensajes para descifrar

Esta vez Carlos Fayt eligió los asuntos del clima para enviar su mensaje de cumpleaños, que fue también una suerte de visión sobre el panorama actual. Durante el fin de semana habló de un país en estado de tormenta y fue fiel, una vez más, a ese estilo críptico en el momento de transmitir que no lo es tanto para quienes lo escuchan con frecuencia en la intimidad de su vocalía, una de las más elegantes del cuarto piso de la Corte Suprema de Justicia.

Comentarios que permiten entenderlo tanto como el juez del máximo tribunal que es desde hace 30 años pero también como el habilidoso jugador de ajedrez, hobby que aprendió en su infancia.

Quienes conversaron con él durante el fin de semana entendieron que sus 96 años no han cambiado su concepción histórica sobre el derecho y el poder de los gobiernos, dos fuerzas que el ministro decano no entiende como rivales sino como correlativas, ya que le confiere a la primera la responsabilidad de corregir las desigualdades y las desmesuras, teoría que por momentos parece muy lejana para el esquema mental de la clase política local.

No dejó de anotar Fayt que 2014 será el año en el cual tres ministros estarán por encima del limite de los 75 años de edad que consta en la Constitución. A su condición, y la de Enrique Petracchi, se sumará en el mes de junio Carmen Argibay. Con el primero mantiene una profunda rivalidad ideológica y con la segunda coincide más de lo que se conoce en los fallos cortesanos.

Entiende que la Corte atraviesa un momento de gran fragmentación interna. Un ejemplo contundente se dio en las últimas semanas de 2013, cuando Elena Highton de Nolasco se quejaba por la transferencia de fondos constante que la Corte debe realizarle al Consejo de la Magistratura para que el cuerpo colegiado pague los sueldos de todo el Poder Judicial (la deuda actual ronda los 800 millones de pesos). Uno de sus secretarios aportó claridad y recordó que el 90% de los gastos del consejo está destinado a los sueldos, cuyos incrementos decide el máximo tribunal luego de negociar con el gremio de Julio Piumato.

Tribulaciones sobre temas estructurales o meros corrillos pero que son más notorios desde el fallo que entendió constitucional la ley de medios y que Fayt firmó en una soledad absoluta y con el mismo criterio de los jueces de la Cámara Federal en lo Civil y Comercial que habían entendido como inconstitucional la norma. Actitud que el camarista Francisco de las Carreras destacó en la última cena de la Asociación de Magistrados, en los salones del Hotel Plaza, al tiempo que se expresaba convencido de una supuesta relación entre esa resolución y el impulso que el Gobierno brindó, en el último tramo del año, a la reforma del Código Civil y Comercial.

La relación de Fayt con Ricardo Lorenzetti cuenta con jugosas ondulaciones. En la superficie predomina un trato cordial, por momentos casi amigable, pero también hay grises, como cuando a mediados de 2013 el ministro decano, siempre tercero en el orden de las firmas que tienen lugar en los acuerdos, no aportó la suya al comunicado mediante el cual la Corte respaldó a su presidente luego de una embestida que corrió por cuenta de Ricardo Echegaray.

También es cierto que sí lo hizo cuando desde sectores de la oposición Lorenzetti fue criticado luego de la resolución contra Clarín, esto por no mencionar que en otra ocasión, en un encuentro en el Club Americano, consideró que su colega sería "un buen presidente".


Las "tormentas" que Fayt mencionó en su mensaje de cumpleaños siguen la línea del discurso de su último homenaje, en la Federación Argentina de Colegios de Abogados, cuando se mostró preocupado por los "niveles de corrupción". Palabras a considerar, especialmente cuando quien las dice entiende a los hechos como "sagrados".

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