8 de julio 2011 - 00:00

Fiesta en EE.UU., pero mucho nervio en Europa

Fiesta en EE.UU., pero mucho nervio en Europa
Casi un efecto tijera. Los datos filtrados del ADP este fin de semana hablaban de una creación de 60.000 puestos de trabajo. Esto sesgó las expectativas del mercado hacia un extremo. Pero ayer el informe anunció la creación de 157.000 empleos, lo que llevó las expectativas al otro lado (hablamos de expectativas, porque los números clave son los datos del empleo que conoceremos hoy: se esperaban 90.000 nuevos empleos, pero tras el ADP serían al menos 125.000, la base para compensar el incremento natural de la población). Hubo otros elementos alcistas, pero esto, por sí solo, prácticamente justificó todo el 0,74% que ganó el Dow al cerrar en 12.719,49 puntos (a menos de 100 unidades del récord histórico). Mientras tanto, del otro lado del atlántico Jean-Claude Trichet anunciaba, por un lado, la suba de la eurotasa al 1,5% (la inflación de junio fue del 2,7%, muy por encima del 2% que pretende la UE, por lo que abría otro incremento a partir de octubre) y, por el otro, su disposición a aceptar los bonos portugueses como colateral para préstamos del BCE, aun cuando fuesen declarados chatarra por las agencias calificadoras. Entre tanta cháchara, parece que Trichet olvidó mencionar que el mercado ya los valúa en ese nivel (los CDS portugueses cuestan lo mismo que los de Venezuela) y que el BCE acepta desde hace tiempo que toma chatarra de Irlanda y Grecia, sin otro efecto que permitirles a los grandes inversores limpiar sus carteras con préstamos a tasas subsidiadas. La Intifada (llamado a la guerra santa) del ministro de Finanzas holandés declarando que hay que forzar al sector privado a que contribuya al rescate de Grecia muestra la desesperación oficial para convencer a los privados de que canjeen al menos el 70% de sus acreencias helénicas que vencen antes de 2014, con un nuevo bono griego a 30 años. Es claro que el antecedente argentino está pesando, y mucho.

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