20 de mayo 2010 - 00:00

Film con licencias y compensaciones

Fragmento del «Ejercicio plástico» real, muchos de cuyos rasgos fueron simplificados en su reproducción para la película de Olivera, que también distorsiona la imagen de Siqueiros.
Fragmento del «Ejercicio plástico» real, muchos de cuyos rasgos fueron simplificados en su reproducción para la película de Olivera, que también distorsiona la imagen de Siqueiros.
La película de Héctor Olivera resulta atrapante, a pesar de que distorsiona la imagen del artista mexicano David Alfaro Siqueiros, un comunista, stalinista y partidario del atentado personal, presentado como un simple oportunista. En la Argentina del general Justo, el mexicano no logra pintar murales visibles, para el público de masas; en la ficción, termina trabajando «por dinero» para el magnate de la prensa, Natalio Bo.

La realidad es mucho más simple: Siqueiros no «traiciona sus ideales». Luego de las polémicas y escandalosas conferencias que dicta en el interior del país, cuando lo detiene la policía, Botana, que ya le había ofrecido las páginas de su diario, lo rescata y le brinda asilo político en su quinta de Don Torcuato. En ese refugio inaccesible pinta un mural «abstracto», sin contenido revolucionario, con un gesto de autonomía que la ortodoxia izquierdista no terminará nunca jamás de perdonar.

Se pueden decir muchas cosas sobre Siqueiros, pero no que pintó por dinero. El mexicano no se vendía. Su vida, de exilio en exilio y de cárcel en cárcel lo demuestra, y así lo afirma Bruno Bichir, que encarna un personaje difícil, que estudió en profundidad. Hace unos meses, en una entrevista exclusiva con este diario, Bichir ya había adelantado sus disidencias con Olivera. «Ejercicio plástico» es una obra compleja, Siqueiros escribe su propuesta, la fusión de la pintura, la fotografía y el cine, y Bichir observó: «No termina de quedar claro en el libro cinematográfico. Lo lamento. Aunque está la postura revolucionaria en términos de arte, Héctor Olivera decía que escribió esa justificación, la posibilidad de que el mural se filmara, al salir de la Argentina, al darse cuenta de que se había traicionado a sí mismo. Yo sustento que no fue una justificación. Siqueiros elaboró un texto explicando los motivos y los alcances de Ejercicio plástico y yo le creo».

Olivera describe el personaje, su propia criatura, como «incoherente», y aunque Bichir logra expresar el placer estético de la creación, el arte parece ser una excusa. Los ayudantes de Siqueiros: Spilimbergo, Berni y Castagnino, son sombras en el relato. La reproducción de «Ejercicio plástico» también está simplificada: se borraron para la película los dobles y triples contornos de las siluetas que simulan el movimiento, y hay un rostro monstruoso «embellecido». Otra licencia es la del entierro del líder radical Hipólito Yrigoyen, que conmovió a Siqueiros en 1933, y que fue sustituido por el del héroe popular Carlos Gardel, obligado a morir dos años antes.

Pero existen grandes compensaciones. A la excelencia de las interpretaciones del muralista y las de Botana, Salvadora Medina Onrubia y Pablo Neruda, se suman los desnudos de la uruguaya Blanca Luz Brum, las escenas de sexo y la excelente recreación de los años 30 de Emilio Basaldúa.

Dejá tu comentario