18 de julio 2014 - 00:00

Filosofía y mercados

Filosofía y mercados
Los embarazos no se declaran. Se está embarazada o no se lo está. Lo que es más, un embarazo no puede ser "técnico", es embarazo o no lo es (OK, existen embarazos psicológicos, pero eso entra en el campo de las patologías). En el mercado financiero es lo mismo, los eventos son o no son, independientemente de que se declaren o no, como se los defina, como se los interprete o como se arme un relato en torno a ellos. En el Tractatus Philosophicus, Ludwing Wittgenstein nos muestra el camino al sintetizar: "Para poder descubrir si una visión relato- es verdadera o falsa debemos compararla con la realidad" y "la realidad es lo que es", idea que refuerza en Investigaciones Filosóficas al alertar "No pienses, ¡mira!". Wittgenstein fundamenta que la realidad está por encima de nuestras percepciones e ideas, que no debemos "pelear al mercado" sino tratar de entender qué es lo que pasó, y porqué un defalco es un defalco, se lo declare o no.

Dado que "Para convencer a alguien sobre la verdad, no basta con enunciarla, sino que uno debe encontrar describir- el paso del error a la verdad" (Ocasiones Filosóficas), apelamos a lo que pensaba uno de los mayores economistas de todas las épocas del ingeniero/filósofo. En una carta del 18 de enero de 1929, John M. Keynes, le escribía a su esposa, refiriéndose a Wittgenstein: "Bien, Dios ha llegado. Lo conocí hoy en el tren de las 5.15. Él tiene un plan de quedarse permanentemente en Cambridge" (el capítulo 12 de la Teoría General -que debería de ser de lectura obligada para cualquier inversor-, en particular el tratamiento de la incertidumbre y la idea que las percepciones en común de los operadores financieros son lo que determina como operan los mercados, es original de Wittgenstein).

Ayer el Dow retrocedió un 0,94% a 16.976,81 puntos, el precio del oro avanzó el 1,55%, el petróleo un 2,18% y la tasa de los treasuries a 10 años se desbarrancó a el 2,475% anual, mientras el dólar se mantuvo estable frente a las demás monedas, en una clara jornada de "búsqueda de seguridad". En jornadas donde el horror armamentista es tal que alcanza para justificar los movimientos del mercado financiero -tal como postula Wittgenstein en su proposición 7 del Tractatus-, sólo queda callar.

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