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Fin de época: se apaga el Peronismo Federal
• Mañana se escinde Compromiso Federal de los Rodríguez Saá.
• Frente Renovador de Massa completa la fractura.
Sergio Massa pasó el fin de semana por la localidad de 25 de Mayo. El Peronismo Federal anti-K llegó a ser la tercera fuerza en la Cámara de Diputados. Mañana quedará formalmente desintegrado.
Presidido por el peronista mendocino Enrique Thomas, el Peronismo Federal celebró raquíticas reuniones de bloque este año. De sus 20 integrantes originales, asistían a las oficinas sobre la avenida Rivadavia apenas una media docena de diputados nacionales. Thomas está en la mira del Frente Renovador de Sergio Massa, donde ya se zambulleron los bonaerenses Graciela Camaño, Eduardo Amadeo, Felipe Solá, Roberto Mouilleron, Raúl Rivara y el santafesino reutemannista Carlos Carranza, entre otros.
Mañana a las 11.30, en la Sala III de la Honorable Cámara de Diputados, el Compromiso Federal de los hermanos Rodríguez Saá le dará el tiro de gracia a lo que queda del Peronismo Federal, espacio que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner supo agrupar a caciques de la disidencia peronista como Carlos Reutemann, el salteño Juan Carlos Romero, el entrerriano Jorge Busti, el bonaerense Eduardo Duhalde y el cordobés José Manuel de la Sota. En la Cámara de Diputados, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá pasarán a tener una bancada propia de ocho legisladores que se escindirán del Peronismo Federal residual: Alberto Pérez, Ivana Bianchi, Walter Aguilar, Sergio Pansa y Nora Videla, por San Luis; los bonaerenses Alberto Asseff, del PNC-Unir, y Ramona Puchetta (MIJD de Raúl Castells), en representación de los sectores independientes más allá del peronismo, y el cordobés Edgar Müller.
Por ahora, en Compromiso Federal se mantendrán equidistantes de los liderazgos nacionales que pretenden instalar tanto Massa como De la Sota. No habrá por ahora interbloque con el Frente Renovador y harán valer el paquete de 10 votos que pasará a controlar en el recinto la fuerza de los hermanos Rodríguez Saá. Alberto, exgobernador de San Luis, viene de bajar su candidatura a senador nacional por la Capital Federal ante el famélico caudal electoral que cosechó su postulación extraterritorial en base a un domicilio en el porteño barrio de La Recoleta. Se avecina la votación del Presupuesto 2014 y el Frente para la Victoria estará necesitado de votos para blindar las cuentas públicas en el último año completo de mandato de la Presidente. Y, además, cualquier proyecto nacional que pretenda liderar Massa deberá contar con un esqueleto partidario, en caso de no poder capturar al PJ, que cuente con representación en al menos 18 distritos del país, requisito que cumple la fuerza de los hermanos exgobernadores.
La crisis del Peronismo Federal comenzó a detonar en 2011, cuando Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá amagaron con dirimir la candidatura presidencial de ese espacio en una interna por fuera de las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas. El experimento consistió en dividir al país por regiones y realizar una interna escalonada. Duró poco. Los Rodríguez Saá denunciaron un presunto fraude del duhaldismo, el sector se fracturó y la interna quedó cancelada. Ganancia para el Frente para la Victoria de Cristina de Kirchner.
El Peronismo Federal tuvo un efímero resplandor en 2008, durante la crisis de las retenciones móviles, cuando Carlos Reutemann, Jorge Busti y De la Sota lanzaron el eje Santa Fe-Entre Ríos-Córdoba para apoyar los reclamos agropecuarios de la Mesa de Enlace y amagaron con disputarle la conducción del peronismo a Kirchner. Diputados que en aquel entonces integraban el Frente para la Victoria, como Cristina Cremer de Busti, Gustavo Zavallo y Francisco Fortuna abandanoran el kirchnerismo y se sumaron al Peronismo Federal. Tanto que hasta 2011, el PJ disidente representaba la tercera fuerza de la Cámara, con el misionero Ramón Puerta otra vez en la línea sucesoria del poder, como sucedió en 2001.
Pero la aventura se desvaneció cuando la Casa Rosada lanzó iniciativas legislativas que fracturaron transversalmente a todos los bloques opositores, como la nueva ley de medios, la reforma política que instauró las PASO y la ley de matrimonio igualitario. El Peronismo Federal comenzó así a diluirse con liderazgos divergentes dentro de su propio bloque, como Francisco de Narváez, De la Sota, los Rodríguez Saá y hasta Duhalde. La foto del 1 de mayo pasado en Córdoba, donde De la Sota, Hugo Moyano y Roberto Lavagna compartieron la celebración por el Día del Trabajador evidenció la falta de timón de ese sector.
El segundo puesto de Hermes Binner en las elecciones presidenciales de 2011, detrás de Cristina de Kirchner y por delante de Ricardo Alfonsín y Duhalde, constituyó al Frente Amplio Progresista como la tercera fuerza de la Cámara de Diputados. La socialista santafesina Alicia Ciciliani desplazó al peronista Puerta de la vicepresidencia tercera de la Cámara y el bloque del Peronismo Federal entró en una especia de hibernación legislativa. Hoy será su último día de vida en el Congreso. Y se abre un nuevo interrogante: ¿Quiénes encarnarán el peronismo disidente a partir de diciembre? ¿Daniel Scioli y lo que queda de La Juan Domingo? ¿Massa y su Frente Renovador? ¿El ultrakirchnerismo residual aferrado a Cristina de Kirchner?


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