3 de diciembre 2013 - 00:00

Final en alza para un año austero

“Sol boquense” óleo sobre hardboard de 80 x 90 cm de Quinquela Martín, de  una base de $350.000 llegó a $ 417.998 en una subasta realizada en la casa Roldán.
“Sol boquense” óleo sobre hardboard de 80 x 90 cm de Quinquela Martín, de una base de $350.000 llegó a $ 417.998 en una subasta realizada en la casa Roldán.
Noviembre es habitualmente uno de los meses más fuertes en ventas en las subastas locales por la estela que dejan sus equivalentes latinoamericanas en el hemisferio norte.

En el año que ya finaliza, los remates obtuvieron precios más altos en comparación con otros meses, pero más bajos si se equiparan con los de los años precedentes. Este año, austero y menor en cifras globales que el 2012, cierra sin embargo con algunas operaciones significativas que los más optimistas ven como esperanzador para 2014.

Las marcas más altas del mes fueron, ordenadas por precio de mayor a menor: "Rancho viejo", un óleo sobre cartón de 90 x 100 cm. de Benito Quinquela Martin, alcanzó los $756160 (Arroyo), partiendo de una base de $350.000. "Copa", óleo sobre tela montada en cartón de 18,5 x 25,5 de Emilio Pettoruti que llegó a $ 448.790 (Roldán), de una base de $ 250,000.

"Sol boquense" óleo sobre hardboard de 80 x 90 cm. también de Quinquela Martín, que de $350.000 llegó a $ 417.998 (Roldán). "Figura", acrilico sobre tela de 152 x 152 cm. de Ernesto Deira, que de $270.000 de base se vendió en $414.562 (Roldán). "Naturaleza muerta con mar" de Antonio Berni, que de $ 300.000 salió en $413.525 (Arroyo). "Retrato de Delia Moyano", óleo sobre tela de 152 x 127 cm. de Cesáreo B. de Quirós de $ 280.000 de base a $401.710.(Saráchaga).

Dentro del mismo espectro de precios, pero en diferente soporte, la escultura del Marta Minujin "Los doce meses del árbol", bronce y mármol de 65 x 60 x 30 cm., alcanzó los $389.368 (Roldán) y un tapiz de Antonio Berni "Juanito cazando pájaros" de 151 x 110 cm., de $200.000 se vendió en $354.450 (Arroyo).

El panorama se completa con "Tarde de domingo", óleo sobre tela de 91 x163 cm. de Juan Carlos Castagnino, que de 120.000 elevó mucho y bien la postura cuando marcó $354.450 (Arroyo), al igual que "La maroma", una témpera sobre papel de 31 x 47 cm. de Florencio Molina Campos que salió en $283.560 (Arroyo), "Malos consejos" de Pedro Figari, óleo sobre tela de 34 x 48, de $200.000 llegó a $259.930. (Arroyo) y "El muelle", óleo sobre tela de 83 x 67 cm., de $135.000 trepó a $ 248.115 (Saráchaga).

Las ventas en subastas en lo que va del año perfilan ser menores en monto general vendido, aunque no se pueda decir lo mismo de la valoración individual de las obras medidas por artista, que fue despareja y difícil de juzgar. La inversión en arte no puede ser interpretada linealmente, y la rentabilidad, de haberla, no es inmediata, además de estar sometida a muchas variables.

Esto hace que un inversor salga beneficiado o no dependiendo, a veces, de los vaivenes económicos del entorno, mas allá de las circunstancias de la actividad o de lo acertado de la decisión de compra.

Mientras tanto,los operadores privados mutan y buscan nuevas formas de vender, ante la realidad de una generación que tiene un concepto más abarcativo en la comunicación y el marketing, y donde la misma palabra arte tiene un significado más amplio, con una mayor fuerza en lo conceptual, con precios de artistas que ascienden más rápidamente, aunque no siempre sustentados en el tiempo.

En un medio como el nuestro, los compradores de arte son generalmente cautos, esperan a ver que cosas trascienden y cuáles no, buscando además del placer estético un resguardo de su inversión, si bien no siempre rentabilidad.

El tsunami de artistas, galeristas y "curadores" que se incorporó al circuito en los ultimos años produjo un cambio donde es más dificultoso distinguir entre una inversión atractiva y otra que caerá en el olvido. Cerrando el círculo, una profusión de mass media y multimedia producen un alto impacto a través del cual se promueven y venden obras, suplantando al trayecto anterior de exposiciones, críticas y demanda sostenida. Cuando estas variables se acomoden, junto a algunos parámetros del contexto a nivel economía general, el mercado ganará en precios pero sobre todo en solidez, y estará respaldado por el trabajo de una industria sin humo que aprende, históricamente de sus errores y debilidades.

E incorpora las reglas de un mercado que, aunque imperfecto, es dinámico y enriquecedor, y deja al comprador, más allá de la rentabilidad económica-, un valor más alto, que se encuentra --parafraseando a un importante coleccionista local--, "en la historia que comienza cuando compra se una obra", y que queda impresa en las personas, a veces, a través de las generaciones.

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