"Es embarazoso para nosotros que no seamos capaces de realizar esa conferencia ya", reconoció el diplomático ante la prensa y mencionó que "las delegaciones sirias todavía no han sido formadas", de modo que se desconoce si serán mutuamente aceptadas.
Brahimi recordó que la oposición había condicionado su participación en la cumbre al fin del asedio a Quseir por parte de las tropas progubernamentales, algo improbable luego de que el Ejército, con ayuda del grupo libanés chiíta Hizbulá, tomara ayer el control total de esa estratégica ciudad, bastión opositor desde hacía un año.
Quseir, que se encuentra cerca de la frontera libanesa, es considerada clave para el ingreso de armas y combatientes desde Líbano, además de que es una zona alauita, la religión que profesa Al Asad.
Otra de las cuestiones más espinosas en la preparación de la conferencia internacional es la participación de Irán, que reclama Rusia, pero rechaza Estados Unidos que, en cambio, promueve la asistencia de Qatar y Arabia Saudita, considerados países que apoyan a los rebeldes sirios.
Ante las divergencias, los dos países organizadores y la ONU acordaron una segunda reunión preparatoria que tendrá lugar en Ginebra el próximo día 25.
En tanto, Francia y Reino Unido afirmaron tener pruebas de la utilización de gas sarín en Siria y el presidente francés, François Hollande, consideró que esos elementos "obligan a la comunidad internacional a actuar".
| Agencias EFE, DPA y AFP |


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