9 de enero 2015 - 00:00

Francia: admiten que sospechosos eran vigilados como terroristas

Más de 88.000 efectivos, principalmente de las unidades de élite de la Policía y de Gendarmería, se desplegaron en toda Francia a la caza de los hermanos Kouachi (izquierda). El  Gobierno del presidente Hollande (derecha) tenía bajo vigilancia a los sospechosos por sus vínculos extremistas.
Más de 88.000 efectivos, principalmente de las unidades de élite de la Policía y de Gendarmería, se desplegaron en toda Francia a la caza de los hermanos Kouachi (izquierda). El Gobierno del presidente Hollande (derecha) tenía bajo vigilancia a los sospechosos por sus vínculos extremistas.
 París - Las autoridades francesas admitieron ayer que Chérif Kouachi, uno de los dos hombres buscados tras el atentado contra el semanario Charlie Hebdo en París, es un yihadista conocido por los servicios antiterroristas nacionales y que junto con su hermano Said, considerado de bajo perfil para la Policía pese a haber recibido adiestramiento de Al Qaeda, estaban siendo vigilados por la posibilidad de que cometieran atentados.

Chérif, de 32 años, fue condenado en 2008 a tres años de prisión -uno y medio condicional- por su participación en una red de envío de combatientes a Irak para Al Qaeda. Bajo la autoridad de un emir, Farid Benyettu, esta red permitía mandar extremistas a Irak para incorporarlos a la rama iraquí del grupo terrorista, dirigida entonces por Abu Musab al Zarkaui.

En su prontuario, que fue divulgado ayer en medio del fuerte operativo de fuerzas especiales para dar con su paradero y el de su hermano mayor, Said de 34 años, figura también que en 2010 participó de un proyecto de intento de fuga de la cárcel de un islamista, Smain Ait Ali Belkacem, exmiembro del Grupo Islámico Armado argelino (GIA), condenado a cadena perpetua por cometer un atentado que dejó 30 heridos en una parada de París (la estación Museo de Orsay) en octubre de 1995. Inculpado en este caso, fue sobreseído.

Pese a que para las autoridades francesas Said se mantenía al margen de las actividades extremistas de su hermano, ayer en medio de los esfuerzos por capturarlos, el Gobierno francés informó a Estados Unidos -que colabora con la investigación- que el mayor de los Kouachi fue adiestrado para usar armas y explosivos la rama de Al Qaeda en la Península Arábiga, publicaron medios estadounidenses.

Aunque ambos habían sido vigilados por los servicios secretos "no había elementos que apuntaran a la inminencia de un atentado", justificó ayer el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve.

El primer ministro francés, Manuel Valls, agregó que "los individuos estaban sin duda vigilados, pero no hay un riesgo cero" frente a la posibilidad de un atentado.

Los cuestionamientos sobre si las autoridades podrían haber hecho más para evitar la masacre ocurrida en Charlie Hebdo vaticinaban una nueva tormenta para el presidente francés, François Hollande, cuya popularidad estaba en niveles mínimos aún antes de este episodio. Ahora deberá explicar el vacío de seguridad en torno de dos militantes de Al Qaeda en momentos en que su país es además uno de los que más combatientes occidentales suma entre las filas de grupos como el terrorista Estado Islámico (EI).

Por su parte, una fuente policial, bajo condición de anonimato, dijo que los dos hermanos no estaban efectivamente bajo vigilancia porque no habían realizado ningún viaje reciente al extranjero (esto es, para combatir en filas yihadistas en Medio Oriente o África), aunque Chérif estaba fichado por los servicios franceses como una posible "amenaza a la seguridad y los intereses fundamentales de la Nación".

Los hermanos Kouachi estuvieron bajo el cuidado de los servicios sociales entre 1994 y 2000 en un centro educativo del centro de Francia. El jefe educativo del centro, Patrick Fournier, afirmó que estaban "perfectamente integrados" y "nunca tuvieron problemas de conducta".

Más de 88.000 efectivos fueron movilizados en todo el país para hallarlos, anunció Cazeneuve en una comparecencia ante la prensa, en la que afirmó que nueve personas fueron detenidas hasta ahora en relación con el caso, la mayoría por ser conocidas de los hermanos.

Unidades de élite francesas se desplegaron ayer cerca de Villers-Cotterêts (80 km al noreste de París), donde los dos sospechosos del ataque contra el semanario fueron reconocidos por el encargado de una estación de servicio. Estaban "encapuchados y armados con kalashnikovs y lanzacohetes a la vista", dijo.

El Gobierno francés extendió a esa región la declaración del estado de alerta máxima que hasta ayer sólo concernía a París, donde ocurrió el atentado.

Además, las fuerzas de seguridad encontraron bombas Molotov y banderas yihadistas en el auto que abandonaron los dos atacantes. Esto demuestra que posiblemente planeaban otros ataques, se indicó.

En tanto, un joven de 18 años, identificado como Hamyd Mourad, y cuñado de los hermanos Kouachi, se entregó a la Policía al ver en los medios que las autoridades lo vinculaban al ataque. Luego de que vecinos y compañeros de clase aseguraron que estuvo en un instituto secundario en el que estudia "toda la mañana" del miércoles, y que "no tiene nada que ver" con los fundamentalistas musulmanes, el Ministerio del Interior lo desvinculó del caso.

El atentado contra Charlie Hebdo suscitó una ola de reprobación unánime en el extranjero que llevó a los ministros del Interior europeos y estadounidense a planear una reunión, el domingo en París, para coordinar la lucha contra el extremismo islámico. El mismo día está convocada una marcha multitudinaria de rechazo a la matanza en la que participarán todas las fuerzas políticas de Francia, de derecha e izquierda.

Agencias AFP, DPA, ANSA,

EFE y Reuters

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