- ámbito
- Edición Impresa
“Frankenweenie”: la venganza de Burton
«Frankenweenie» fue el primer corto de Tim Burton, por el que Disney lo echó en 1984 al juzgarlo muy oscuro y tenebroso. Ahora es un largometraje de alto presupuesto, que le produce el mismo estudio.
Ironías del destino, este primer «Frankeneweenie» le supuso a Tim Burton ser despedido de los estudios del ratón Mickey, donde encontraban que el universo del cineasta era demasiado sombrío y espantoso para el público joven. Sin embargo, algunas décadas más tarde, y luego de que Burton hiciera ganar a Disney una fortuna con «Alicia en el país de las maravillas» -con 1020 millones de dólares en ingresos mundiales- el estudio dio carta blanca al cineasta para volver a trabajar en «Frankenweenie».
La historia no ha cambiado: Victor Frankenstein, un pequeño niño solitario y apasionado de la ciencia, ve morir ante sus ojos a su perro Sparky, aplastado por un auto. Inspirado por los cursos de física de un profesor excéntrico, consigue devolverle la vida al animal. Un «milagro» que no podrá disimular durante mucho tiempo, especialmente ante sus compañeros de clase, tan curiosos como celosos de su descubrimiento.
Si el cortometraje fue rodado con tomas reales, esta versión larga es «stop-motion» (animación en volumen, foto a foto o cuadro a cuadro), en blanco y negro y en 3D. «Hacía falta que fuera en stop-motion y en blanco y negro. Es difícil de explicar, pero eso hace la película más emotiva», explicó Tim Burton a la prensa en la presentación del film. Esto «era tan importante para mí, que si el estudio hubiera querido hacerla en color habría renunciado», añade. La técnica de «stop-motion», ya utilizada por Tim Burton en «El cadáver de la novia» (2005) y en «El extraño mundo de Jack» (1993), es una de las técnicas de animación más antiguas - y más laboriosas- del cine.
Los personajes son figurines, desplazados imagen tras imagen par recrear la ilusión del movimiento Hacen falta 24 imágenes y 24 reposicionamientos de la figura, para obtener un segundo de film. «Hay algo de inmutable en el stop-motion: hace falta tener una figura y hacerla mover 24 veces para obtener un segundo de film. Eso se remonta al origen del cine y es por ello que ciertas personas aman esta técnica», explica Burton.
«Hay un lado a la antigua. Es táctil, es concreto. Muchos de quienes trabajan en stop-motion aman precisamente el hecho que nada ha cambiado tecnológicamente» desde la invención del proceso, afirma. Con «Frankenweenie», Burton rinde también homenaje a las películas de terror, a los monstruos y actores que ilusionaron su infancia en Burbank, un barrio a las afueras de Los Angeles: a Frankenstein, por supuesto, con un Sparky surgido de entre los muertos y remendado de todas partes, pero también a Godzilla o actores como Boris Karloff y Peter Lorre, de quienes encontramos trazos en ciertos personajes de la película.
El cineasta reconoce que en su película «todo es personal» y «basado en muchos recuerdos», por ejemplo sus relaciones con sus compañeros de clase. «Crecí con la impresión, probablemente compartida por numerosos chicos, de que estaba solo, que nadie me comprendía, que me encontraban diferente. Y sin embargo, yo me consideraba una persona normal. No tenía la impresión de ser un tipo extraño».


Dejá tu comentario