La fusión implicará la incorporación total de las actividades de CSAV en el sector de contenedores a las de Hapag-Lloyd una vez recibida la anuencia de las autoridades antimonopolio. La materialización de este acuerdo está sujeto a la aprobación del Senado de Hamburgo y a que los accionistas disidentes de CSAV no ejerzan su derecho a retiro por más de un 5% de los títulos emitidos por la empresa chilena.
Fundada en 1872, la Compañía Sudamericana de Vapores es la única naviera de su tipo en América Latina y ocupa el vigésimo lugar en el sector del transporte de contenedores a nivel mundial. Cuenta con unas de 50 naves y factura unos u$s 3.000 millones al año. La mayoría de CSAV es ostentada por el grupo Quiñenco, de la familia de empresarios chilenos Luksic.
Hapag-Lloyd, por su parte, surgió de la fusión en 1970 de dos tradicionales compañías del norte de Alemania, la Hamburg-Amerikanische Packetfahrt-Actien-Gesellschaft (Hapag) y la Norddeutsche Lloyd (NDL). La naviera alemana, con sede en Hamburgo, es la sexta mayor del mundo. Dispone de una flota de más de 150 buques y transporta unos 5,5 millones de contenedores al año, con una facturación de unos u$s 9.100 millones.
Hapag-Lloyd atraviesa una etapa difícil debido a la fuerte competencia de precios en el sector. La empresa pertenece en un 22% al mayor tour operador europeo, Tui, que quiere desprenderse desde hace tiempo de su participación. En 2013, la compañía no salió de números rojos pese a haber mejorado considerablemente sus resultados operativos. Arrojó el año pasado pérdidas netas de 97,4 millones de euros tras perder unos 128 millones de euros en 2012. Su presidente, Michael Berendt, atribuyó la caída a la debilidad del dólar, la moneda de uso corriente en el tráfico marítimo.
| Agencias DPA y Reuters |


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