Según Lew, Obama pedirá en el encuentro a sus pares que mantengan el compromiso del G-20 de usar todos los instrumentos posibles, incluidos los de política fiscal, para lograr un crecimiento robusto e inclusivo. La cumbre empezará el domingo en la ciudad china de Hangzhou, y será la última en la que participe el presidente estadounidense antes de dejar el cargo en enero próximo.
Por su parte, el presidente Mauricio Macri estará hasta hoy en Qatar desde donde partirá hacia China, mientras otros miembros de la comitiva argentina, entre ellos el ministro Alfonso Prat Gay, saldrán hoy desde Buenos Aires.
"No hay intereses comunes entre las principales economías mundiales", aseguró a AFP Christopher Balding, profesor de economía de Pekín. "Se nota que hay poca urgencia en tomar grandes iniciativas políticas en Hangzhou", dijo Qu Hongbin, un analista en HSBC. Agregó que "la preocupación por la depreciación del yuan y por el crecimiento han disminuido, la economía china se ha estabilizado y las turbulencias del 'Brexit' son por el momento limitadas".
En 2014, en la cumbre de Australia, los líderes del G-20 habían prometido aumentar en un 2,1% el crecimiento del PIB hasta 2018 pero desde entonces el entorno se ha deteriorado. En 2015, el porcentaje de cumplimiento de las promesas del G-20 cayó a un 63%, según datos de la Universidad de Toronto, que lo atribuye a la falta de reformas estructurales.
A pesar de sus promesas de lograr un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado, el G-20 "no está cumpliendo ninguno de esos tres objetivos", asegura Tristram Sainsbury, del centro de estudios del Grupo en el Australia Lowy Institute.
Según los observadores, la diferencia entre las situaciones económicas de cada país complica mucho la toma de decisiones conjuntas. Estados Unidos está estudiando un aumento de la tasa de interés y Japón sigue su política de expansión monetaria. Además China sigue generando desconfianza por la devaluación de la moneda, la explosión de la deuda y el exceso de capacidad en la producción, en especial del acero, una cuestión que se tratará al margen de la cumbre, y que probablemente será motivo de una negociación bilateral entre EE.UU. y el Gobierno del país anfitrión.
Los tres países latinoamericanos del G-20 también llegan con intereses distintos al foro. Brasil está inmerso en su peor recesión en casi un siglo y vive una profunda crisis política por el proceso de destitución de Dilma Rousseff. En la Argentina el Gobierno intenta desplegar un programa de reformas que suscita protestas, mientras que en México el endeudamiento público y las dificultades del sector petrolero han encendido algunas alarmas.
En Hangzhou también estarán sobre la mesa cuestiones como la transparencia financiera -de actualidad tras el caso de los Panama Papers- la lucha contra la financiación del terrorismo o la puesta en práctica del acuerdo de París sobre el clima.
| Agencias AFP y EFE |


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