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Todas las cotizantes, sin importar su tamaño o bursatilidad, merecen el mismo tratamiento en esta columna, dependiendo sólo de cuestiones de espacio físico o temporales su eventual exclusión o inclusión. Como mencionamos al comentar su semestre, lo que sucede con REGUE (que cayó en estos tres meses de ser la quinta de menor capitalización del mercado a la tercera; esto tiene mucho que ver con lo esporádico de su cotización: la última vez fue el 3/12/15) más allá de sus características intrínsecas es relevante en cuanto sirve de reflejo de lo que sucede en el interior del país, donde gravitan otras como Importadora y Exportadora de la Patagonia, Inversora Juramento, etc. Pasando a lo sucedido en este nonamestre contable, si bien la vemos con una merma de 8% en el número de ventas, frente a lo registrado en mayo de 2016, el ingreso por venta unitaria creció 26,6% a $398,9, encima del 23,9% de aumento del índice general de precios (INDEC). Esto refleja una situación donde los compradores más golpeados por el estado de la economía, han dado un paso al costado, lo que no sucedió en la misma medida con la clientela de mayor poder adquisitivo. De todas maneras el saldo no fue bueno y el ingreso por ventas creció menos de 16%, que descontados costos creciendo 18% le dejan un bruto de $118 millones, apenas 13% más que un año antes. Si bien en términos reales contuvo la suba de los gastos de comercialización (+21%) la disparada de los administrativos (+28%) le significaron un saldo operativo de $27 millones, 9% menos que en 2016. Luego el incremento de la carga financiera (+32%) y la pérdida por otros egresos, la dejan con un "pre tax" de $ 19 millones (-24%) que tras la mordida del fisco la muestran con un neto de $ 12.172.407, 25% menos que doce meses antes.
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