4 de septiembre 2014 - 00:43

Galaxia K: trucos antitendencia y ristra de ex en las boletas PJ

• El episodio Chaco apura variables sobre el calendario electoral 2015.
• La teoría del acople y candidatos dobles.

Sergio Urribarri, Eduardo Fellner, Francisco “Paco” Pérez y José Luis Gioja
Sergio Urribarri, Eduardo Fellner, Francisco “Paco” Pérez y José Luis Gioja
Sin certezas -o con certezas inquietantes- sobre cómo y desde qué trinchera se digitará el diseño electoral K de 2015, el peronismo empezó, antes de lo esperado, a cranear hipótesis de supervivencia, con un propósito puntual y clásico: evitar que la presidencial impacte, negativamente, en las elecciones provinciales.

El expediente Chaco -el interino Juan Carlos Bacilef Ivanoff anunció que la elección local será en marzo y septiembre, despegada varios meses de la nacional- es el primer manotazo del club de surfistas en que se convirtió la liga de gobernadores.

Expertos en el don de perdurar, los caciques cotejan escenarios y diseñan variables. Una de las más ocurrentes, que brotó en cercanías de José Alperovich, el tucumano que debe dejar el Gobierno tras múltiples reelecciones, explora la chance de acoplar la elección de gobernador con las PASO nacionales programadas, por ley, para el 9 de agosto.

Es un truco, a priori válido -aunque llegado el caso deberá discutirse la cuestión logística de encimar elecciones con modelos distintos- para atomizar a la oposición local.

Atajos

El modelo es simple: ensamblar la elección de gobernador con la PASO presidencial impediría, o al menos complicaría, que la oposición provincial se unifique detrás de un solo candidato a gobernador porque Sergio Massa tendría su oferta local, Mauricio Macri la suya y otra de UNEN, con o sin UCR, lo que dispersaría el voto opositor en beneficio, en teoría, del PJ.

El clamor pactista de radicales como el tucumano José Cano a favor de un acuerdo con el PRO de Macri huele a contraofensiva: achicar la grilla nacional y, de ese modo, unificar personería en el armado local.

La ingeniería supervivencial del PJ aporta otras maravillas. En Jujuy, a Eduardo Fellner se le ocurrió un atajo para gambetear la tendencia nacional y evitar una potencial derrota: planea reinstaurar la ley de lemas en la elección de gobernador, proyecto que desencajó a Gerardo Morales, el senador radical que se perfila como principal candidato opositor.

Con un giro de diván, Fellner dejó de forcejear con Milagro Sala, la jefa de la Tupac Amaru, para proponerle un sueño escrito en hojas oficio: que los dos puedan ser candidatos de un frente peronista K, en un modelo de ley de lemas, sumando para el mismo combo y evitando, de ese modo, dividir votos en beneficio de un candidato opositor. La malquerencia mutua entre Fellner y Sala -alguna vez, un cacique norteño calificó de "gobernadores ad honorem" a esos peronistas que tuvieron que convivir con clanes ultra K- se amortigua, parece, frente al imaginario indeseado de una victoria de Morales.

El jefe del Consejo Nacional del PJ integra el malón de gobernadores que pueden reelegir, pero, a la vez, aparece en el subgrupo de los que tienen un horizonte electoral complejo. Por eso, el truco de la ley de lemas al igual que Alperovich deja correr la hipótesis del ensamble de la general de gobernador con la PASO presidencial.

"El panorama está tan complejo que los gobernadores empiezan a analizar cualquier posibilidad para salvar la provincia", interpretó un operador del PJ. La regla general es más abrumadora: los caciques no detectan un plan maestro de la Casa Rosada para encarar la elección. Son varios, incluso, los que hacen el diagnóstico más temerario: que un sector del kirchernismo "juega a perder".

Ese riesgo se potencia entre los nueve caciques del planeta K que no pueden reelegir y bracean para ordenar su sucesión, entre los cuales está Alperovich, que permite germinar la alquimia del calendario propio.

De aquel pelotón, sólo Daniel Scioli y Sergio Urribarri -que busca heredero y mide a su ministro Adán Bahl- profesan la simultaneidad de la votación local con la nacional. El tercer gobernador presidenciable, Juan Manuel Urtubey, no: primero buscará reelegir como gobernador en su provincia -el lunes próximo desembarca Massa de la mano de Juan Carlos Romero en Salta- y, si se articula un armado del peronismo, apostará a la presidencial.

En Mendoza, donde gobierna Francisco "Paco" Pérez, podría cuajar el modelo Alperovich de encimar la general de gobernador con la PASO nacional porque, al igual que en Tucumán, induciría a la división de la oposición. A otros, como el chubutense Martín Buzzi, que aparecen entre los de dificil reelección -en esa provincia patagónica Mario Das Neves parece, a esta altura, ganador seguro- les conviene votar en simultáneo.

En Catamarca, Lucía Corpacci sobrevive a su primer mandato y evalúa las posibilidades sobre el mismo escenario: puede reelegir, pero el radical Eduardo Brizuela de Moral, exgobernador, amenaza con su regreso. Por esa acechanza, Corpacci podría modificar un hábito local: que la elección de gobernador se haga varios meses antes de la nacional, al punto de que al votar en marzo los últimos años fue la primera escala del cronograma electoral nacional. Separar la votación provincial podría ser contraproducente.

Entre los que no pueden reelegir como Alperovich, circula otro criterio: los gobernadores que se van, en general serán candidatos a diputado o a senador nacional. Una salvedad parece que será Jorge Capitanich, que le confió a José Luis Gioja que pelearía la intendencia de Resistencia, que representa más de la mitad del Chaco, con lo que aportaría a la victoria de un heredero PJ.

Como la elección de senadores y diputados nacionales va pegada a la nacional, los presidenciables del peronismo K tendrán un consuelo: habrá una ristra de exgobernadores como candidatos en las boletas, por lo cual traccionarán positivamente en el territorio. En ese malón figuran, por caso, el misionero Maurice Closs, Gioja y el propio Alperovich.

Dejá tu comentario