15 de junio 2010 - 00:00

Gendarmería llegó a liberar ruta, pero no había corte

En la mañana de ayer, efectivos de Gendarmería se presentaron en el paraje de Arroyo Verde y notificaron formalmente a los ambientalistas del fallo judicial que ordena levantar el corte de la Ruta 136.
En la mañana de ayer, efectivos de Gendarmería se presentaron en el paraje de Arroyo Verde y notificaron formalmente a los ambientalistas del fallo judicial que ordena levantar el corte de la Ruta 136.
Entre Ríos - La confusión y el clima de contradicción que reina entre los vecinos de Gualeguaychú tras la decisión del Gobierno de querellar a quienes bloquean la ruta a Uruguay puso en evidencia la fragilidad de esa medida de fuerza, luego de que la Gendarmería llegó al paraje de Arroyo Verde para notificar una orden judicial y no sólo no encontró a ningún ambientalista apostado en la Ruta Nacional 136, sino que la barrera que cierra el paso estaba levantada.

El curioso episodio se produce en momentos en que se discute en el seno de la Asamblea Ambiental ofrecer una liberación temporal (por 45 ó 60 días) del paso fronterizo que capturaron hace casi cuatro años para oponerse al funcionamiento de Botnia, decisión que se votará mañana a las 20.30 en un encuentro en el Club Frigorifico, luego de que primara la argumentación del sector que se define como «moderado» dentro de la asamblea. Similar concesión fue otorgada en 2006 para lograr que se frenara la construcción de Botnia.

Fuerza

Lo que para los vecinos de Gualeguaychú representó una argucia jurídica no hizo más que demostrar la poca fuerza que tiene hoy ese bloqueo por el que, por caso, pasan a diario cerca de 30 vehículos y que los días de lluvia, como el de ayer, permanece liberado las 24 horas.

«No pasa cualquiera, sólo aquellos que son vecinos o que trabajan en la Aduana», intentó defender uno de los ambientalistas.

Lo cierto es que allí, a 30 kilómetros de la zona aduanera, no existe una zona amurallada como se piensa y tampoco una barrera humana permanente que cierre el paso a automóviles y camiones.

Ayer, en momentos en que caía una lluvia torrencial sobre el paraje de Arroyo Verde, el comandante de la Gendarmería de Gualeguaychú, Carlos Arias, y cinco efectivos, llegaron para notificar a la Asamblea sobre la resolución que el juez Gustavo Pimentel dictó la semana pasada ordenando la liberación de la ruta.

«En el acta consta que no había gente impidiendo la circulación», argumentó Osvaldo Fernández, uno de los abogados de la Asamblea.

Si bien el acta con la notificación no la firmó ningún asambleísta, los gendarmes identificaron a quienes en ese momento se encontraban en un refugio a la vera de la ruta. «La barrera estaba levantada y el acta no la firmó nadie porque no había nadie impidiendo la circulación», explicó el abogado Luis Leissa. Esa astucia judicial es parte de la estrategia de los letrados que asesoran a la asamblea en un intento por descomprimir la tensión generada por la persistencia del corte tras el fallo de La Haya.

La presencia de los gendarmes acrecentó el temor de aquellos que esperan en los próximos días también recibir una intimación judicial en la causa que inició formalmente ayer la Casa Rosada por 18 delitos penales al publicar en el Boletín Oficial el decreto que habilita el proceso judicial. Y atizó, sin embargo, la resistencia de los «duros», que se niegan a levantar el corte.»

Precisamente, la necesidad de liberar el paso responde a que Uruguay se niega a conformar la comisión con la Argentina para monitorear el funcionamiento de Botnia mientras persista el corte. Por eso, el gobernador Sergio Urribarri y el presidente de la Liga de Fútbol de Gualeguaychú y empresario local, Abel Martínez Garbino (hermano del ex intendente y aspirante a la gobernación 2011, Emilio Martínez Garbino) aparecen como los principales operadores políticos de una estrategia que arrancó con la denuncia de un grupo de vecinos anti-corte y que pretende desactivar la protesta para restarle argumentos a la posición de José Mujica.

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