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Gestos audaces para recuperar el protagonismo
La exposición del titular de la Corte tras el fallo por la ley de medios fue de mayor a menor hasta quedar reducida a su expresión mínima. La elección del auditorio no fue casual para un hombre que se considera a sí mismo como un orador habilidoso.
Ocurre que entre los empresarios, especialmente aquellos que explotan licencias o tienen la concesión de servicios públicos, se ha instalado una perspectiva negativa de Lorenzetti, algo que quedó plasmado en comunicados de IDEA y del Colegio de la Ciudad de Buenos Aires que reúne a los letrados de los grandes estudios de derecho empresarial. Al momento de desmenuzar el último capitulo de la causa por la ley de medios, éstos se sintieron más cerca de la postura de Juan Carlos Maqueda, quien en su fallo convalidó la constitucionalidad de la norma pero requirió respetar los derechos adquiridos por el Grupo Clarín. Otros directamente se refugiaron en el fallo de Carlos Fayt que confirmaba lo dicho por la Cámara Federal en lo Civil y Comercial. El almuerzo no fue intrascendente para estos puntos de vista. Varios comensales ingresaron con comentarios ácidos para con el invitado central (que solicitó ser el único orador en lugar de compartir panel con ministros del Gobierno) pero se retiraron satisfechos con sus alusiones a la seguridad jurídica y, más por lo bajo, con sus objeciones para con el manejo que el oficialismo ha realizado en el Congreso con el proyecto de reforma del nuevo Código Civil y Comercial.
En el microclima interno de la Corte el almuerzo de ayer se enmarcó como una táctica para recuperar el protagonismo que Lorenzetti ostenta en la rutina cotidiana del máximo tribunal. No dejaron de recordar que el último encuentro de ese estilo había tenido lugar días antes de la sentencia contra Clarín.
La Corte transita la semana con dos temas de conversación en diversas vocalías: la elección para la presidencia de la Casación Penal y la situación del juez federal Daniel Rafecas en la Magistratura. La elección de Mariano Borinsky como presidente del máximo tribunal penal fue, en general, bien recibida. Los ceños fruncidos llegaron cuando dos justices supieron de las llamadas que el presidente del Consejo de la Magistratura Mario Fera habría realizado a los camarista para conversar sobre la definición que estuvo reñida hasta el final. Sin pedir nada directamente Fera habría deslizado como "lógico" apoyar a Alejandro Slokar, integrante de la corriente Justicia Legítima que es rechazada en el cuarto piso de la calle Talcahuano.
En el caso de Rafecas se manejaban otro tipo de especulaciones. Ayer Luis Cabral, jefe del gremio de jueces y de buena sintonía con Lorenzetti, comentaba que el kirchnerismo no tendría los votos para suspender hoy a Rafecas por los mensajes de texto que intercambió con un abogado cuando estaba a cargo de la investigación de la llamada trama Ciccone.
Los pronósticos para este caso aparecen dispares. El kirchnerismo en el Consejo precisa de 8 votos para suspender al juez y enviarlo al jury. Ayer Amado Boudou, en la soledad de su despacho en el Senado sentenció que "sobraban los votos" para interrumpir la carrera del juez ordenó allanar su departamento en Puerto Madero. La verdad se conocerá esta misma tarde.


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