Giro oficial para después del 23: se abren las apuestas

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¿Calco de 2007? Cuatro años después, vuelve a hablarse de cambios en la política económica del Gobierno tras las elecciones presidenciales siempre y cuando, claro, triunfe el oficialismo. En ese entonces, el ministro Miguel Peirano era el abanderado de la reforma en el INDEC, entre otros estandartes que poseía al suceder a Felisa Miceli. Y las encuestas daban a Cristina de Kirchner como segura triunfadora. En esta oportunidad, funcionarios confesaron a este diario y de nuevo, descontando victoria en comicios, que el 24 de octubre debe comenzar cierto giro en lo económico. Los grados de la rotación dependen de varios factores.

Pero a diferencia de lo que sucedía en la época de Peirano, ahora, la economía ya tiene incorporados cuatro años de alta inflación y un dólar que corrió por detrás. Los precios habrían subido un 80% según consultoras privadas y el tipo de cambio, el 29%. Los funcionarios también apuntaron a que se acelerarán las discusiones con el Club de París, algo que, una vez más, se promete. Pero antes de ello, siempre en ese escenario poselecciones con triunfo oficial, se daría luz verde a una revisión de la economía argentina por parte del FMI. Recuérdese que en el G-20, foro al que la Argentina concurre, hay ya presión de países por esos incumplimientos. Esa presión incluye hasta algunos pedidos de reemplazar a la Argentina en ese foro. El proceso eleccionario en realidad demora todo, hasta eventuales críticas y sanciones del FMI o el Grupo de los 20 por esos atrasos. No había voluntad en organismos de tomar drásticas decisiones antes de una elección presidencial.

En realidad, el motor de las proyecciones de un giro oficial pasaría por la escasez de divisas. A diferencia de los últimos dos años, si en 2012 se pagan deuda con reservas, ello se sentirá en el stock del BCRA. Por ello, en la rotación del Gobierno, se habla de un retorno al mercado de capitales. El monto dependerá eventualmente del grado de giro, pero un informe del estudio Bein ya contempla que sea por u$s 4.000 millones.

A ello debe sumarse que ya no se pueden repetir años de un dólar que suba menos del 10% y paritarias que se cierren con aumentos del 30%. Los salarios en dólares no pueden crecer un 20% de nuevo. Por ello, en 2012 se debe ver una menor inflación de la mano de menores aumentos en las paritarias, en la emisión monetaria y en el gasto público. Y si ello no ocurre, es decir, si hay fuertes aumentos en paritarias, emisión y gasto, el dólar se encargaría con una suba de equiparar esos porcentajes. Las variaciones de la soja, el dólar en el mundo, el real, podrán morigerar o potenciar según dónde vayan, esos movimientos.

Por lo pronto, el Gobierno envió un mensaje a los mercados la semana pasada con la venta de títulos públicos (Discount en pesos) contra dólares. Logró que caiga tres centavos a niveles de $ 4,40 el dólar en los mercados marginales (billetes o de giros al exterior). En las casas de cambio se mantiene incólume a $ 4,12. El Banco Central tuvo el récord de compras de dólares en un día, el viernes, por 275 millones. En la semana se alzó con u$s 550 millones. Se está claro, en plena temporada alta de liquidación de divisas de la soja.

Más allá de estas proyecciones para 2012, lo que es evidente es que tiene el país por delante una mayor comodidad en lo que a vencimientos de la deuda se refiere. Considerando que refinancia pagos a BID y Banco Mundial, y, obviamente, a organismos públicos, sólo tendría u$s 5.800 millones por cubrir. Poco significativo a la luz de las herramientas que tiene a mano.

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