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Gloria Gaynor demostró que conserva todas sus virtudes
Hoy la cantante sigue sorprendiendo con su potencia vocal, la prolijidad de su afinación, la exactitud de sus notas agudas, además de su gran poder de seducción, su manejo del escenario y su simpatía.
La dama del soul y la música disco está nuevamente en la Argentina, algunos años después de su anterior visita. Pasó por el Luna Park que terminó resultándole exageradamente grande y debieron taparse las ubicaciones laterales para aglutinar al público en platea y superpullman- y estará el sábado en la Plaza de la Música de Córdoba.
Gloria Gaynor obviamente ya no tiene la figura deslumbrante de su años de mayor éxito, y muestra cierta dificultad en sus movimientos, lo que posiblemente se deba a la caída que sufrió en el escenario hace varias décadas. Pero lo que sigue sorprendiendo es su potencia vocal, la prolijidad de su afinación, la exactitud de sus notas agudas. Porque esta norteamericana de New Jersey, muy volcada a lo espiritual, sigue conservando además su gran poder de seducción, su manejo del escenario, la simpatía con la que se comunica con el público con un castellano mucho más que aceptable.
Lo demás fue lo previsible. Un público en el que se notaban muchos invitados, festejó especialmente los grandes hits de la carrera de Gaynor: "I am what I am", "Never can say Goodbye", "Killing me Softly" -que fuera un éxito enorme de Roberta Flack-, "Can't Take my Eyes off you" o, por supuesto, "I will Survive". Homenajeó con un popurrí a Donna Summer y entregó un buen espacio a sus coristas, buenos cantantes profesionales, lo que le permitió hacer un pequeño descanso.
La banda que la acompaña en este viaje, numerosa y muy eficiente, mezcla los sonidos del pop con una cuerda de bronces. Pensado para el entretenimiento, el grupo liderado por el pianista Mark Baron no tiene grandes pretensiones arreglísticas ni estéticas: fuerte, a velocidad crucero y con mucho sonido metálico parece ser la consigna. Ése, y cierto anclaje inevitable con el pasado aunque haga temas más nuevos que nadie celebra demasiado-, son entonces los únicos puntos débiles en el presente de una mujer que, por cierto, ya no conserva la convocatoria del pasado pero si la mayoría de sus virtudes.


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