- ámbito
- Edición Impresa
Gobierno catalán apela a izquierda para salvar su plan soberanista
El líder catalán Artur Mas falló en las elecciones del domingo con su pirueta política, por la que pasó de moderado a independentista.
«Solos no podremos hacerlo, solos no podremos gobernar este país, todo el mundo tendrá que asumir su responsabilidad y yo creo que la asumirán porque si no llevarían la situación a una complicación extrema», afirmó ayer el líder de Convergencia i Unió (CiU), Artur Mas, en rueda de prensa.
«Ésta es la voluntad del pueblo catalán, que nosotros estemos al frente del liderazgo del país pero acompañados», agregó, precisando que en los próximos días iniciará conversaciones con los independentistas de izquierda y con los socialistas.
Para los expertos, la coalición liderada por Mas pagó el precio político de los duros recortes aplicados desde hace más de un año y no logró capitalizar el auge independentista impulsado por la crisis porque nunca hasta ahora había defendido una separación de España.
Prometiendo organizar un referendo de autodeterminación en la próxima legislatura, Mas había convocado unas elecciones regionales anticipadas en las que esperaba obtener una mayoría absoluta de al menos 68 escaños, pero en su lugar se tuvo que conformar con 50 y la imposibilidad de gobernar sin alianzas.
Los beneficiados fueron los pequeños partidos independentistas de izquierda, encabezados por ERC, cuyo líder, Oriol Junqueras, planteó ayer el fin de las políticas de ajuste como condición para avanzar en conjunto hacia un referendo soberanista, tal como volvió a prometer ayer Mas por los próximos cuatro años.
«La cuestión no es si estamos dispuestos a llegar a un acuerdo, sino sobre qué estamos dispuestos a llegar a un acuerdo», afirmó Junqueras.
Sus condiciones: baja en los impuestos a los más desfavorecidos e incremento a sectores como la banca, mayor inversión pública en ámbitos que pueden impulsar el crecimiento y, por supuesto, una fecha para la convocatoria del referendo sobre la independencia que Mas prometió durante la campaña.
En este complicado contexto, «va a haber una crisis de liderazgo en CiU», dijo Joaquín Molins, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Y «en un proceso tan complicado como el de la independencia, con un liderazgo tan tocado es prácticamente imposible» avanzar, considera.
«Si el país no es gobernable en el día a día, le aseguro que el derecho a decidir estará en el congelador mucho tiempo», declaró a la televisión pública catalana Oriol Pujol, secretario general de CDC, uno de los dos socios de coalición en CiU.
«En todo caso va a aumentar la tensión territorial entre Cataluña y el Gobierno central» del Partido Popular (PP, derecha) en Madrid, opuesto al referendo de autodeterminación, consideró Ferrán Requejo, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Además de la dificultad de gobernar la región en minoría, «tampoco será cómodo para Artur Mas el papel de CiU en Madrid y el trato que le dispensará el Gobierno y el PP en el futuro», advirtió el diario conservador catalán La Vanguardia.
Al igual que la prensa española, los medios catalanes se hicieron ayer eco unánime del fracaso de la arriesgada apuesta de Mas.
«Batacazo», tituló en enormes caracteres El Periódico de Cataluña sobre una gran fotografía del candidato de CiU, cabizbajo, esbozando una sonrisa que apenas podía ocultar su decepción.
«El plan Mas fracasa», insistió este diario que vio en su editorial «un amargo final de la escapada» independentista de un político considerado hasta hace muy poco como un nacionalista moderado.
Precisamente la imagen de moderación de un candidato que nunca pronunció la palabra «independencia» es lo que podría haber impulsado a buena parte del electorado a votar por las formaciones independentistas de izquierda, consideraron los expertos.
«El Gobierno dependerá de ERC, ahora segunda fuerza» con 21 escaños, sentenció Rafael Jorba, analista político y columnista de prensa.
La otra posibilidad es una alianza con los socialistas catalanes del PSC (20 escaños), pero ambas formaciones se encuentran en un espectro político, y sobre todo económico, opuesto a CiU, advirtió Molins.
Agencias AFP, DPA y EFE, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario