Gobierno-CGT reabren diálogo pre-paro con guiños en paritarias

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El ministro Dante Sica y el ahora secretario Jorge Triaca tuvieron ayer su primera reunión a solas. Macri les encomendó reanudar la diplomacia de baja intensidad con gremios colaborativos. No buscarán levantar la huelga.

El Gobierno comenzó a reconstruir puentes con el sindicalismo tradicional antes del paro nacional convocado por la CGT para el 25 de septiembre. La labor arrancó esta semana a cargo de Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, y Jorge Triaca, exjefe de la cartera laboral y actual secretario de Gobierno de Trabajo y Empleo, con dirigentes de la "mesa chica" de la CGT. La estrategia no contempla un levantamiento de la medida de fuerza, por considerarlo de imposible factura, pero sí abrir un canal de diálogo que Sica buscaba con sus nuevas funciones sobre el sector sindical.

El ministro y Triaca se reunieron ayer por la tarde por primera vez a solas para afinar la tarea que les encomendó Mauricio Macri. La orden prevé ejercer una suerte de diplomacia de baja intensidad: brindarles colaboración a los gremialistas visualizados como dialoguistas en cuestiones coyunturales (conflictos, homologaciones de acuerdos, firmas administrativas pendientes) y, sobre todo, facilitar la reapertura de paritarias para los sectores que quedaron más postergados por la disparada inflacionaria.

Este último punto correrá tanto para los sindicatos que hubiesen cerrado sus negociaciones salariales en el primer cuatrimestre en valores cercanos al 15% como también para los que lograron superar esa línea pero permanecen por debajo del 25%.

El abordaje oficial representa un giro para una gestión, hasta ahora en cabeza sólo de Triaca, que dedicó buena parte del año a obstaculizar primero acuerdos salariales por arriba del 15%, y luego los que pudiesen superar la nueva pauta inaugurada por los camioneros de Hugo Moyano. Ayer en el equipo de Triaca confesaron que los topes pasaron al olvido y que los funcionarios que deberán homologar los acuerdos carecen de pautas para encorsetar las próximas negociaciones.

Una de las conclusiones de la reunión de ayer entre Sica y Triaca fue la confirmación de que los equipos de ambos se mantendrán intactos y que en el caso del exMinisterio de Trabajo no habrá reducción de áreas ni de competencias, dijeron en esa repartición. Es decir que el monitoreo de las paritarias, por caso, seguirá en la misma cartera y tendrá como responsable central al secretario de Trabajo, Horacio Pitrau.

Hasta ayer los contactos con gremialistas se habían reanudado en un puñado de casos. Entre ellos en el equipo de Triaca mencionaron al portuario Juan Carlos Schmid, integrante del triunvirato de conducción de la CGT y la semana pasada protagonista de una reconciliación con Moyano, su histórico mentor y responsable de encaramarlo a la cima de la CGT. También hubo conversaciones con los "independientes" Gerardo Martínez (construcción, Uocra) y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y con el mercantil Armando Cavalieri (sindicato de Comercio).

Los nombres no son azarosos. En cada caso representan un interés puntual del Gobierno por abordar un sector o una temática en la que existe una amenaza mayor a la del sindicalismo tradicional. Andrés Rodríguez, de hecho, representa un espacio obligado a confrontar con el Ejecutivo por la proliferación de despidos en la administración pública a pesar de los compromisos en contrario de los funcionarios. Sin embargo, para Cambiemos siempre será mejor sentar a la mesa a UPCN que a ATE. Tanto Rodríguez como Martínez esperan una reapertura de sus respectivas paritarias que terminaron en el primer tramo del año con valores del 15% y todavía sin actualizar.

Cavalieri, en tanto, logró adicionar 10 puntos a aquel 15% original pero incluso así deberá rediscutir antes de fin de año en vista de una inflación que el propio Gobierno sitúa más cerca del 42% para 2019. El "Gitano" es un socio imperecedero para el Ejecutivo que valora su voluntad negociadora a ultranza. El caso de Schmid es distinto: su agenda más inmediata se relaciona con los conflictos en los gremios portuarios con una baja sensible en la actividad y para los funcionarios es un canal para acceder también a los sindicatos del transporte nucleados en la CATT y, tal vez, al propio Moyano.

No fueron los únicos contactados pero se trata de la crema de la "mesa chica" de la CGT. Los funcionarios prometieron la misma actitud con los demás integrantes del Consejo Directivo de la central mayoritaria en particular con los menos conflictivos aunque sin descartar un acercamiento a Moyano, que en el equipo de Cambiemos empieza a perder el mote de enemigo irreconciliable.

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