26 de diciembre 2011 - 00:00

Gobierno ensaya tregua verbal con CGT de Moyano

Hugo Moyano
Hugo Moyano
A 10 días de la perdigonada moyanista en Huracán, el Gobierno envió en estas horas la señal más clara de distensión. Lo hizo a través de un ministro, Florencio Randazzo, luego de una persistente negativa oficial a responder las críticas de Hugo Moyano a la Presidente y su modo de conducción.

El funcionario eligió un camino protocolar y genérico. Dijo que la CGT continúa «siendo un aliado estratégico del Gobierno» porque los sectores que defienden a los trabajadores forman parte del modelo K.

«Nosotros somos respetuosos de todas las opiniones. Este es un Gobierno que todas sus decisiones las ha tomado en función de mejorar las posibilidades de los trabajadores. No hemos tomado una sola medida en contra de los trabajadores, todo lo contrario, y ése es el camino que vamos a transitar en los próximos cuatro años», afirmó.

En el peor punto de la relación entre el camionero y la Presidente, con el diálogo roto o «suspendido», tal el término que usó el jefe de la CGT, las palabras de Randazzo alumbraron como una tenue señal de pacificación, más relevante -por el cargo- que la que envió antes el senador nacional Aníbal Fernández.

Se trata, en rigor, de una módica devolución de gentilezas por los dichos de la semana pasada de Moyano que bajó el tono de las diatribas que lanzó en el acto de Huracán y moderó sus quejas. Fue más lejos: negó, por caso, que pueda convertirse en una figura opositora al Gobierno y descartó, además, que pueda convocar a un paro.

Giro

Moyano explicitó ese giro durante una larga conferencia con periodistas de medios extranjeros acreditados en la Argentina. En esa charla retomó la postura que había expresado durante los últimos meses: centralizar sus reclamos en la agenda sindical, de derechos laborales, pero sin entrar en el terreno puntual de la política.

Sin embargo, en Huracán estrenó un libreto más agresivo y pataleó contra los modos de conducción política de Cristina de Kirchner al considerar que el PJ es una «cáscara vacía», que las listas del FpV tuvieron diezmadas de peronistas y que no tiene voluntad de ser un «bufón» político de otros.

Moderación

En la conversación con los corresponsales extranjeros, Moyano moderó sus objeciones y volvió a poner el foco sobre el capítulo gremial pero, incluso, negó la posibilidad de que pueda convocar desde la CGT a un paro general. Los ocho años de los Kirchner ostentan un récord: nunca tuvieron un paro de CGT.

Moyano bajó la intensidad de sus pataleos y Randazzo envió una señal de concordia. Casi dominados, ambos, por el espíritu navideño.

De todos modos, las palabras públicas de Moyano y la respuesta conciliadora de Randazzo están en un terreno meramente declamativo. Así lo admitían, anoche, cerca del camionero donde interpretan que las relaciones con la Casa Rosada no mejoraron ni, dan por hecho, van a mejorar.

«Esto parece irreversible. Quizá Hugo fue demasiado lejos», confió un cacique sindical. Y advierten que dentro del espacio gremial vinculado al camionero hay un clima de tensión latente porque existe una doble pertenencia hacia Moyano y el modelo K.

En Gobierno piensan parecido: asumen que Cristina optó por un vínculo distante con el camionero pero que éste debió entender el nuevo proceso en vez de encarar una ofensiva cuyos efectos son inciertos pero que, a priori, no van a quebrar la decisión presidencial de no pactar con Moyano según los términos que pretenda imponer el gremialista.

En CGT

Late, a futuro, que postura tomará el Gobierno respecto a la conducción de la CGT que se elige a mitad de año, cuando vence el mandato de la actual cúpula. La respuesta formal es la que dio Randazzo: A Moyano, secretario de la CGT, lo eligen los trabajadores no el Gobierno». Pero la verdad es otra.

De hecho, hace meses suenan varios nombres posibles patrocinados por sectores de la Casa Rosada para disputar la jefatura cegetista el año próximo: primero se habló de Gerardo Martínez (UOCRA), luego se retomó el nombre de Antonio Caló (UOM) -que sonó en 2007, antes de la reelección del camionero- y en las últimas semanas se mencionó a Ricardo Pignanelli de SMATA, que acaba de desplazar de la jefatura de ese gremio industrial a Mario «Paco» Manrique, un dirigente alineado fuertemente con Moyano.

Acusación

Al anunciar su renuncia como presidente interino del PJ bonaerense y vicepresidente primero del Consejo Nacional del PJ, Moyano acusó al kirchnerismo de discriminar al sector sindical en el armado de listas de candidatos en las elecciones del 23 de octubre y denunció que en muchos casos, no respetaron resultados de las primarias.

Al hablar ante periodistas extranjeros, el dirigente cegetista dijo que el distanciamiento con el Gobierno se debe a posturas que adoptó la mandataria en su discurso de reasunción el pasado 10 de diciembre, cuando advirtió que no iba a aceptar «ni extorsión ni chantaje» de los gremios en sus reclamos.

Moyano había anunciado además desde el estadio del club Huracán colmado de camioneros, su rechazo a un eventual tope salarial de cara a las próximas negociaciones paritarias de 2012, y tras acusar a la administración central de «quedarse con el dinero» de las obras sociales, le reclamó el pago de una deuda «de 12 a 15 millones de pesos».

Mientras en el kirchnerismo evitaron la confronta-ción directa tras ese duro discurso de Moyano -la Presidente incluso faltó ayer a un almuerzo en el que estaba previsto que compartiera estrado con el dirigente sindical-, en una nueva embestida, el líder de la CGT advirtió ayer que «no tenemos ninguna intención de convocar un paro general, pero si las condiciones se agravan, los trabajadores van a empujar a una decisión».

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